miércoles, 16 de septiembre de 2015

CRISIS GENERADA EN LA FRONTERA CON COLOMBIA ESCONDE LA CRISIS POLÍTICA Y ECONÓMICA DE VENEZUELA

Mucha agua ha corrido debajo del puente desde que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decidiera cerrar la frontera con Colombia[1] y con improperios, demolición de sus casas y maltratos, expulsara a los colombianos de su territorio, ocasionando una verdadera crisis humanitaria de este lado del mojón limítrofe.

Para buscar salida a la situación, se han reunido infructuosamente las cancilleres de ambos países -en dos ocasiones, una en Cartagena y otra en Quito-, también los obispos; se han creado corredores humanitarios para trabajadores y estudiantes, y hasta se intentó una reunión entre Maduro y Santos en Uruguay (que finalmente no cuajó), todo ello acompañado de declaraciones de uno y otro mandatario en los medios de comunicación y de la decisión de más cierres fronterizos por parte del gobierno venezolano y hasta de la violación del espacio aéreo colombiano por aviones venezolanos, en dos ocasiones.

Todas las acciones del gobierno de Maduro hacen parte de su intento de seguir desviando la atención de los problemas internos de Venezuela en lo político y económico. Es verdad que hay contrabando en la frontera -siempre lo ha habido, hacia un  lado o hacia el otro dependiendo de las tasas de cambio- y también hay paramilitares y otros grupos armados ilegales que son los dueños de ese negocio, lo mismo que el del narcotráfico, pero en connivencia con la corrupta Guardia Nacional Bolivariana.

Maduro sabe eso, pero quiso aprovechar el incidente entre los paramilitares y la guardia venezolana (que quería mayor participación en el lucrativo negocio ilícito) para poner a todos los colombianos -incluyendo a los de bien que viven y trabajan en el vecino país- como los culpables de los males de Venezuela.

El heredero de Chaves quiso entonces, mediante mensajes xenófobos contra los colombianos, que nuestros compatriotas fueran vistos por los venezolanos como los responsables de la crisis de abastecimiento de Venezuela y se olvidarán de los altos precios de los productos, mientras él sacaba réditos políticos, mejorando su popularidad de cara a las próximas elecciones parlamentarias.

También es cierto que del lado colombiano, tanto el presidente Santos como el ex presidente Uribe igualmente quisieron sacar ventaja en época pre-electoral en Colombia. Obviamente esta crisis favorece más al ex presidente y senador Uribe, cuya favorabilidad ha venido creciendo.



Sin embargo, fue Maduro, quien procediendo como lo ha hecho, ha querido poner una espesa cortina de humo a la profunda crisis económica y política de su país, como lo detallaremos a continuación.

Desabastecimiento y carestía de productos
Venezuela dejó de dar a conocer las cifras oficiales de su economía desde septiembre de 2013. Sin embargo,  analistas serios se las han arreglado para conocer la dura realidad económica venezolana y hacen pronósticos nada alentadores.

Esos analistas dan cuenta del descuadre macroeconómico del gobierno de Maduro, el cual se explica fundamentalmente por la reducción de su principal fuente de ingresos: la exportación de petróleo. El chorro de dinero que le entra a Venezuela por este concepto es cada vez más pequeño, pues este año el barril del crudo, que inició por los lados de 80 dólares , hoy está en 38 dólares, es decir, ha descendido más del 50 por ciento.

Esa falta de dinero llevó al gobierno revolucionario a emitir moneda, lo cual hace que ésta se devalúe y tenga un efecto devastador en el costo de los alimentos y productos de consumo. Hoy Venezuela tiene lo que técnicamente se conoce como estanflación,  que es una situación económica que se caracteriza por un estancamiento económico acompañada por un alza persistente de los precios, a lo cual el gobierno responde con alza de los salarios. Sin embargo, el aumento de los salarios es absorbido de inmediato por el alza de precios, que  es de tal dinámica que ya en Venezuela prácticamente se puede hablar de hiperinflación[2]. Ejemplo de ello es que una canasta de huevos que valía 25 bolívares en julio, hoy vale 725 bolívares, es decir, alrededor del 10% de un salario mínimo mensual que está en alrededor de 7.500 bolívares (de los nuevos).

 La firma Ecoanalítica estimó que la inflación en el vecino país ronda el 120% y que puede llegar al final del año en el 200%. A esto se suma que el índice de escasez -el último dato es de marzo de 2014 y fue del 29,4%- ha seguido creciendo y algunos analistas ya lo estiman en el 75%. 


Hasta comienzos de agosto el gobierno venezolano calificaba a los empresarios de “especuladores y acaparadores” y los culpaba de generar la abultada inflación, pero tres semanas después, buscando réditos políticos, los nuevos culpables eran los colombianos de la frontera (estados de Táchira y Zulia), a quienes acusó de apropiarse del 40% de los productos venezolanos. 

Pero la situación más bien se origina en los controles de precios y cambiario -que provocan barreras- y en un modelo económico que mueve a los ciudadanos no a depender de su capacidad productiva, sino de los subsidios y ayudas del Estado. Ello a su vez se traduce en un incentivo para el contrabando. El problema se genera cuando el Gobierno venezolano en su mirada de la economía subsidia y regula los precios de los productos, beneficios que aprovechan los contrabandistas, quienes mercan barato en Venezuela para vender caro en Colombia”, destaca una investigación del periodista Santiago Cárdenas Herrera, de la semana pasada en el diario El Colombiano[3], en la que se agrega que según cifras del gobierno colombiano, los contrabandistas venden en el país los productos por seis veces su precio original.

No crece el PIB y aumenta el déficit fiscal
Por el lado del Producto interno Bruto (PIB) y el déficit fiscal, el panorama no es menos oscuro. Para el 2014 el Banco Mundial estimó en un 4% la caída de la economía, mientras el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó en 14 puntos del PIB el déficit fiscal.

De acuerdo con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, FMI; la situación es peor este año, pues esa entidad y el Banco Mundial, BM, proyectan una nueva caída, esta vez de 7% en el PIB.  El portal informativo lapatilla.com aseguró que tuvo acceso a datos extraoficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) que indican que en el primer trimestre de 2015 la economía del vecino país se contrajo 7,6% y en el segundo trimestre la contracción fue del 8,1%, según revela en una publicación fechada el 28 de agosto de 2015. Ecoanalítica estima que este año la reducción del PIB venezolano será del 10%.

Por el lado del abultado déficit fiscal, la explicación se encuentra en que los ingresos petroleros venezolanos representan 96% de los ingresos del Estado y en lo corrido del año éstos han caído más de 50%. Pero esa no es la única causa del déficit, buena parte de él se explica por al desastre cambiario[4], que ha provocado mayores restricciones al aparato productivo y ha desatado una crisis especulativa de proporciones inconmensurables.

Por el lado de los empresarios colombianos, el efecto negativo es menor, sencillamente porque han dejado de atender el mercado venezolano. De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, entre enero y junio de este año las exportaciones a Venezuela cayeron 37,6% (Las del sector minero-energético descendieron 71,7%, y las de bienes manufacturados cayeron 21,8%)[5].

Otra causa del gran déficit fiscal venezolano es que mientras el gobierno recorta las divisas para las importaciones del sector productivo, mantiene ‘el chorro’ para el gasto público, con la idea de seguir dando subsidios a las personas de menores ingresos con el fin de mantenerlas alineadas políticamente. 

De ahí la imperiosa necesidad del gobierno de Maduro de obtener préstamos con China[6]. 
Por eso el Banco Interamericano, BID, calculó que el déficit fiscal del vecino país ronda los 14 puntos del PIB, y algunos expertos consideran que puede cerrar el año en el 18% del PIB.

Como si esto fuera poco, las reservas internacionales (recursos para cubrir importaciones y deuda externa), han bajado desde los US$22.070 millones de dólares de comienzo del año -según cifras del BCV- a los US$16.527 millones con corte al 24 de agosto (caída del 25,1%), pese a los ingresos de recursos provenientes de préstamos otorgados por el gobierno chino.

La magnitud del problema económico que vive Venezuela en pleno año electoral explica el interés del gobierno del presidente Nicolás Maduro por tratar de cubrir con cortinas de humo el desastre, y que mejor manera, que echarle la culpa a los colombianos.



Clima político desfavorable
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, inició el 2015 en su peor momento de popularidad (22,6%), lo que sumado a la anotada reducción del 50% en el precio del petróleo en el mercado internacional, complica aún más el panorama político para el chavismo este año de elecciones parlamentarias, que están previstas para el 6 de diciembre.

Y es que la popularidad de Maduro ha retrocedido considerablemente desde que asumió la jefatura del Estado. En abril, de 2013, ganó las elecciones con 50,6% de los votos y una diferencia de apenas 223.000 sufragios sobre el líder opositor Henrique Capriles Radonski. En enero de 2015, después de 21 meses de gestión de Maduro, con una economía en recesión y una inflación galopante, el 86% de los consultados evaluaba negativamente la gestión del heredero de Chaves y el 81,6% de los encuestados consideraba de regular a muy mala la situación del país.

La popularidad de Maduro igualmente se deterioró con las imágenes del maltrato a los colombinos dadas a conocer a la comunidad internacional por todos los medios importantes del mundo y se resintió aún más con el juicio sin garantías al líder opositor, Leopoldo López, quien la semana pasada fue condenado a 13 años y 9 meses de prisión.

Este panorama hace difícil que el gobierno pueda ganar las elecciones, lo que sería un claro problema político para el gobierno, pues con el descuadre económico y las malas jugadas políticas de Maduro, se está fortaleciendo la oposición, que puede salir favorecida en las próximas elecciones de diciembre. 

Para no correr ese riesgo, el chavismo tiene dos opciones. La  primera recurrir nuevamente al fraude -como parece que ocurrió en las elecciones presidenciales en las que  Maduro ganó por estrecho margen- y en segundo lugar crear un conflicto externo para movilizar a su favor a la opinión pública nacional y distraer la atención de los graves problemas internos existentes, a los cuales hemos ya aludido, y que pareciera que es lo que quiere hacer el gobierno venezolano con los sobrevuelos de aeronaves de combate en el espacio aéreo colombiano.

Por el momento, hay que concluir, como lo dice María Jimena Duzán[7], que la actual crisis limítrofe deja tres cosas bien claras. “La primera es que se necesitó que Maduro cerrara la frontera para que Bogotá por fin pusiera sus ojos en Cúcuta. La segunda, que esta crisis va para largo. Maduro ha descubierto que internamente este anticolombianismo le da oxígeno a su régimen moribundo. Y la tercera, es una verdad: la economía subterránea se apoderó de nuestras fronteras”.




[1] El 20 de agosto el presidente venezolano ordenó el cierre, inicialmente por 72 horas y después de manera indefinida.
[2] Subida del nivel de precios muy rápida y continuada, que provoca que la gente no retenga el dinero, por su pérdida de valor constante.
[3] Artículo: “Así es el contrabando que desangra a Venezuela y Colombia”. Disponible en: http://www.elcolombiano.com/asi-es-el-contrabando-que-desangra-a-venezuela-y-a-colombia-AH2696332 (consultado el 10 de septiembre de 2015)
[4] En el primer semestre de 2015 los empresarios venezolanos sintieron un recorte de 60,8% en el flujo de divisas, lo que, según Ecoanalítica, redujo los planes de producción de la industria y atizó el alza de precios.
[5] El intercambio comercial entre Colombia y Venezuela en 2008 llegaba a los US$7.300 millones (su pico más alto).  En el primer semestre de este año el intercambio sólo fue de US$631 millones, lo que indica que este año podría superar los US$1.000 millones escasamente.
[6] En su reciente gira, a comienzos de septiembre, Maduro consiguió otros 5.000 millones de dólares, con lo cual los préstamos que la nación asiática le ha otorgado a Venezuela suman 50 mil millones de dólares.
[7] “Desde la frontera”, artículo en la revista Semana. Disponible en:  http://www.semana.com/opinion/articulo/maria-jimena-duzan-desde-la-frontera/442216-3 (Consultado el 13 de septiembre de 2015)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

A 20 AÑOS DE OPERACIONES DEL METRO DE MEDELLÍN: ¿SE PERDIÓ LA CULTURA METRO?

Con diferentes actividades culturales y artísticas el Metro de Medellín, celebra por estos días con la comunidad sus 20 años de operaciones[1], en los cuáles ha sido indiscutible su aporte a la ciudad y el Valle de Aburrá, no sólo desde lo social, sino también desde lo económico, además de convertirse en un nuevo icono de Medellín.

A lo largo de estas dos décadas de operaciones, el Metro de Medellín se ha consolidado como un exitoso y moderno sistema de transporte, al integrar el Valle de Aburrá y la ciudad, con sus sistemas complementarios de metrocables y el Metroplús.

La labor desplegada en estos años ha hecho que hoy, el Metro, como empresa industrial y comercial del Estado, sea ejemplo tanto en el manejo administrativo como en la responsabilidad social. Por eso, durante 8 años consecutivos ha sido escogida como la empresa pública más admirada por su favorabilidad y gestión en la encuesta de percepción ciudadana Medellín Cómo Vamos, y en 2013 ocupó el puesto 19 entre las 100 empresas más reputadas del país según el ranking de Merco Empresas.

Gran parte de esos merecidos reconocimientos, se soportan en que también la Empresa de Transporte Masivo del Valle de Aburrá, empresa pública encargada de la operación del sistema Metro, desde 1994 ha procurado que más que un medio de transporte que lleva a las personas de un lugar a otro, sea una forma de vida y un lugar para el encuentro social y cultural, lo que de alguna manera logró cristalizar a través de la Cultura Metro, una de sus características distintivas.

La empresa entiende la Cultura Metro, como el resultado del modelo de gestión social, educativo y cultural que ha construido, consolidado y entregado a la ciudad a lo largo de estas dos décadas. Sin embargo, dado que se están sacando los buses de circulación[2], y los planes de ampliación del Metro y sus complementos son a mediano y largo plazo, el sistema masivo de movilidad presenta actualmente niveles altos de congestión y saturación, especialmente en las horas pico, comparables casi a los que se registran en los metros de Tokio y Shanghái, done hay operarios ‘empujadores´ para acomodar a la fuerza a los usuarios como sardinas en los trenes.

Cabe entonces preguntarse:¿Se está perdiendo esa Cultura Metro? Como usuario ocasional del sistema, respondería que sí se está perdiendo, debido sencillamente a que la gente quiere llegar rápido a su trabajo o a su casa -y como hay un mayor número de usuarios- se apretujan para ingresar al vagón y no tener que esperar el próximo tren.

Cortesía El Colombiano

El Metro de Medellín moviliza actualmente unos 530.000 usuarios al día[3], cifra que se eleva a 811.000 en todo el sistema (Metroplús y los dos cables), con una flota de 55 trenes -tres vagones por tren para 165 unidades- y una frecuencia de un tren llegando a estación cada tres minutos y medio en hora pico. La gerente del Metro, Claudia Restrepo Montoya, reconoció hace poco la congestión del sistema, al precisar que en términos de densidad por metro cuadrado, lo ideal en horas pico es movilizar seis personas y que el Metro de Medellín está entre 7,5 y 8,1 personas por metro cuadrado.

Por otra parte, es menester reconocer que esta saturación actual se puede deber al hecho de que la empresa ha buscado la manera de hacer frente a los desafíos que plantea la geografía de esta región dominada por las montañas y ha buscado integrar a los habitantes de las laderas con el resto de la ciudad. Eso lo empezó a hacer desde 2004 (7 de agosto) cuando se inauguró el Metrocable de Santo Domingo, en la zona nororiental de la ciudad, y en 2008 (26 de marzo) se complementó con el cable de Nuevo Occidente que une las comunas 7 y 13. Ese proceso continuó más recientemente con la inauguración de Metroplús[4].

Sin embargo, aunque ello trae innegables beneficios económicos a los usuarios, que ahora disponen de tres posibilidades -con el tranvía serán cuatro[5]- para viajar con un solo pasaje (tiquete integrado y Tarjeta Cívica), la incomodidad también es palpable para los usuarios, dado la presión que los complementos del sistema le imprimen al Metro, en sus línea A y B, especialmente en las horas pico.

Como los planes de expansión del sistema son costosos y se ejecutan en el mediano y largo plazo, para tratar de dar solución a la coyuntura actual, la empresa está tratando que pese a la inconformidad de los usuarios y a la saturación del sistema, se recupere la Cultura Metro. Es así como tiene en marcha varios programas, como el de formación de usuarios que tiene un carácter permanente y pretende que éstos interioricen la norma y “validen comportamientos ciudadanos enmarcados en los contenidos pedagógicos de la ciudad educadora”[6].

Con el programa Escuela de formación de líderes, el Metro pretende formar gestores sociales en los procesos de desarrollo local. Más de dos mil personas de diferentes edades han pasado por este proceso educativo y con el programa Amigos Metro -en alianza con la Fundación Conconcreto- trabaja con niños, jóvenes y padres de familia y se enfoca en el fortalecimiento de valores, competencias ciudadanas y actitudes cívicas en los habitantes de las zonas de influencia del sistema.

Además, desde el año 2005, el Metro selecciona grupos de jóvenes bachilleres que son líderes en sus comunidades, para darles durante un año, capacitación en Cultura Metro, programa que cuenta con el aval del Sena.

Todos esos programas son esfuerzos importantes, pero a la luz de la coyuntura actual, quizás insuficientes, pues alguien que ingresa al sistema a las siete de la noche después de trabajar todo el día, lo único que quiere es abordar el tren que lo lleve su casa para descansar y por eso -casi que haciendo caso omiso de las recomendaciones que el personal dispuesto por el Metro en las estaciones le hace- trata de introducirse rápido y de manera atropellada al vagón sin ninguna consideración por personas de la tercera edad o niños, o personas con movilidad reducida; la Cultura Metro pasa a un segundo plano.

Planes de ampliación del sistema
A parte de los mencionados programas tendientes a preservar la Cultura Metro, la empresa tiene en marcha importantes inversiones representados en obras de ampliación y también en el complemento que para el sistema será el Tranvía de Ayacucho y dos cables adicionales que lo conectarán.

El tranvía[7], proyecto de la Alcaldía de Medellín gerenciado por el Metro, beneficiará a 350 mil personas de la zona Centro Oriental de la ciudad (comunas 8, Villa Hermosa; 9 Buenos Aires y 10, La Candelaria). La obra consiste en la puesta en marcha de tres nuevas líneas totalmente integradas al Metro: un Tranvía de 4.3 km, desde la estación San Antonio de la Línea A hasta el barrio Alejandro Echavarría.

El corredor tranviario constará de 3 estaciones de transferencia (San Antonio, Miraflores y Oriente) y 6 paradas: San José, CEFA, Bicentenario, Buenos Aires, Loyola y Alejandro Echavarría. A lo largo de su recorrido, brindará la posibilidad de transferencia a dos sistemas de transporte por cable aéreo.
Foto Andrés Zapata (Alcaldía de Medelln)


El primer Metrocable[8] corresponde a la Línea M, que iniciará en la Unidad Deportiva de Miraflores y llegará al barrio Trece de Noviembre, con una estación intermedia en el barrio El Pinal; el segundo Metrocable, la Línea H, irá desde la estación terminal del tranvía, con dirección hacia los barrios Villa Turbay y La Sierra, donde se incluye también una estación intermedia en el barrio San Antonio, sector Las Torres.

Esto se complementará con  los corredores a mediano plazo (2016-2020), que son:
• Corredor Avenida Oriental hasta Avenida 80 con Calle 80.
• Proyecto Extensión Línea A al Norte (Navarra).
• Corredor Avenida 34 entre estación Aguacatala y Palos Verdes.
• Corredor San Antonio de Prado- La Estrella.
• Corredor Cable Noroccidental.
• Corredor Quebrada La García.
• Nueva estación entre Envigado e Itagüí (Primavera).
• Nueva estación entre Madera y Acevedo.
Además, el Metro ya está comprando más vagones (28 en los próximos años).

En el largo plazo (2021-2030) los complementos son:
• Corredor Sistema Férreo Multipropósito etapas I, II y III.
• Corredor El Salado-Ayurá.
• Corredor Alpujarra- El Vergel.
• Corredor El Poblado-Terminal del Sur- Avenida 80.
• Metrocable Itagüí (Envigado-Calatrava).
• Conexión a Oriente.
• Corredor Sabaneta.
• Sistema de transporte en Oriente
• Corredor Santa Mónica.
• Nueva estación entre Poblado y Aguacatala

Es indiscutible que el Metro y los modos de transporte que complementan el sistema, tienen forma de crecer y la empresa así lo tiene planeado, como lo indicó Juan Esteban Martínez Ruíz, subdirector de Movilidad del Área Metropolitana (autoridad en transporte masivo de la región) en una reciente publicación de prensa: “El metro tiene mucha capacidad todavía y por ello compra nueva flota, para entender esas necesidades de movilidad presentes y futuras de acuerdo a los planes POT (Plan de Ordenamiento Territorial) y Planes Maestros (de Movilidad, del Metro, el Plan Bio 30)”[9].

No dudamos que la saturación que hoy presenta el sistema de transporte masivo público en Medellín (Metro, Metroplús y cables) es coyuntural y que seguramente a futuro tiene como crecer para dar más opciones y comodidad a los usuarios, pero mientras tanto, el mayor flujo de usuarios está atentando contra quizás el valor intangible más grande que ha tenido, su Cultura Meto, que era objeto de admiración por propios y extraños. Ojalá no la dejen perder, y menos ahora que se sumarán al sistema el tranvía y otros dos cables.




[1] El Sistema Metro fue inaugurado el 30 de noviembre de 1995, en su primera fase, la línea A.
[2] De los 2.966 buses colectivos que ingresaban cada día al centro de la ciudad, empezaron a salir los primeros de un total de 1.068 que dejarán de operar. De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional, la reducción que se necesita en el centro es del 33%.
[3] Según la Encuesta Origen-Destino realizada por la Universidad Nacional, sede Medellín y que analiza la movilidad de la región
[4] La primera línea se inauguró el 22 de diciembre de 2011 y la segunda el 26 de abril de 2013.
[5] El 15 de octubre será el inicio de la operación no comercial del nuevo sistema. Para finales de noviembre, en fecha cercana a un nuevo aniversario del Metro, se entregará el tranvía en operación comercial.
[6] Estos programas están detallados en la página web del Metro: https://www.metrodemedellin.gov.co/CulturaMetro.aspx 
[7] Inicialmente el Tranvía contará con doce trenes cada uno con cinco segmentos, cada segmento es para 60 personas  y el tren completo es para 600 pasajeros.
[8] En diciembre se espera entregar el primer cable y en el primer trimestre del año entrante se entregará el segundo cable.
[9] Artículo: “¿Hasta cuándo aguantará la capacidad del metro de Medellín?” de Víctor Hugo Vargas Rodríguez, publicado en el diario El Colombiano, el 1 de septiembre de 2015. Disponible en: http://www.elcolombiano.com/antioquia/movilidad/hasta-cuando-aguantara-la-capacidad-del-metro-de-medellin-XX2642167

miércoles, 2 de septiembre de 2015

SONDEOS Y ENCUESTAS COMO TERMÓMETRO DE LA OPINIÓN PÚBLICA SOBRE ASUNTOS ELECTORALES

Las encuestas conocidas la semana pasada sobre intención de voto para la Alcaldía de Medellín han suscitado diferentes reacciones, porque no reflejan el momento político, sino que obedecen a una clara intención de influir en la opinión pública para incidir en la intención de voto de los electores, en favor de determinados candidatos.

Llamó particularmente la atención la encuesta de la firma Invamer Gallup para El Colombiano y Caracol Radio, en la que el candidato a la Alcaldía de Medellín, Juan Carlos Vélez Uribe, salió en el primer lugar de favorabilidad en cuanto a la intención de voto de las personas consultadas. Esto ha generado sospechas sobre manipulación, puesto que un candidato no sube 14 puntos en diez días -como fue su caso- ni otro baja diez puntos en una semana, pues al parecer el objetivo es bajar a Eugenio Prieto y a Gabriel Jaime Rico.

Este hecho no se puede mirar de manera aislada, sino que tiene relación con el acuerdo a que llegaron el 21 de junio en la finca del ex presidente Uribe, algunos dirigentes del GEA (Grupo Empresarial Antioqueño) como Manuel Santiago Mejía y los dirigentes del Centro Democrático, encabezados por Alvaro Uribe Vélez y el director nacional de ese partido, Oscar Iván Zuluaga, para sacar del juego político a Liliana Rendón, al quitarle el aval-. Ello con el fin de cerrarle el paso a Luis Pérez en su intención de llegar a la Gobernación de Antioquia.

Todo eso hace parte de los movimientos del ajedrez electoral en Antioquia, como también el hecho de que el gobernador Sergio Fajardo y sus candidatos (Federico Restrepo a la Gobernación y Alonso Salazar a la Alcaldía) hayan iniciado la campaña sucia contra sus contrincantes para aparecer ellos como los buenos y hacer ver a los demás como los malos.

Pero volviendo al tema de las encuestas, hay que decir que sus resultados -que pueden orientar o desorientar a la opinión pública dependiendo de su rigor técnico- tienen un mayor impacto al ser difundidas por medios masivos de comunicación, como el caso de la mencionada encuesta de Gallup.

Esa difusión de las encuestas en medios masivos tiene mayor relevancia en América Latina, que en otras partes del mundo. El estudio de opinión de América Latina y el Caribe (Flacso-Ipsos, 2009-2010, denominado Gobernabilidad y Convivencia Democrática en América Latina), confirmó que esta es una región en la que los poderes convencionales y los mecanismos de representación tradicional han perdido credibilidad, mientras que los medios de comunicación son las instituciones que gozan de la mayor confiabilidad.

“Los latinoamericanos (as) depositan una excesiva confianza en los medios de comunicación (noticieros de televisión, de radio, y periódicos) que gozan de un nivel de confianza del 59%, esto es, aparecen con un 24% más de confianza que las instituciones relacionadas con el Estado (políticos, Fuerzas Armadas, Presidente de la República y Presidente del Congreso) que alcanza sólo el 34% de las opiniones favorables”, precisa el estudio en su página 8.

Agrega que los países con tendencias a tener más confianza (estableciendo un umbral del 20%) en los noticieros de televisión son Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela (es decir, 14 países de 18). Para los cuatro restantes (Argentina, Bolivia, México y Uruguay), menos de un 20% les atribuyen mucha confianza a los noticieros de televisión.

Teniendo claridad sobre la gran influencia que los medios masivos ejercen sobre la Opinión pública, es pertinente dar un vistazo -desde un contexto histórico- a este concepto, así como a una definición y origen de los estudios o sondeos de opinión, entre cuyas técnicas se destaca la encuesta para el ámbito político, aunque hay que decir que también es muy utilizada por las ciencias sociales, quizá con mayor rigor científico.
 
Cortesía Minuto 30
El concepto de Opinión Pública
En la era primitiva el concepto de Opinión Pública, si acaso existiese, estaría identificado en la decisión del colectivo, mientras que en la fase esclavista era inexistente, salvo para quienes ostentaban el poder militar (estrechamente ligado al político y económico).

No obstante, hay que anotar que desde Platón y Aristóteles el concepto de Opinión Pública estaba asociado a la virtud política de la opinión popular. Ya en la Roma antigua el concepto se asociaba estrechamente con el poder de sometimiento y de destrucción del aparato de gobierno.

Llegados a la Edad Media, con un poder ideológico y político predominante de la Iglesia, el concepto de lo popular se cambia por Dios. Esta institución acuña la expresión “Vox Populi, Vox Dei” (La voz del pueblo es la Voz de Dios).

Claramente entonces hay que decir que la Opinión Pública es un concepto propio de la Modernidad, fundamentalmente de las ideas liberales y democráticas de los siglos XVII y XVIII, especialmente con autores como Thomas Hobbes y John Locke.

Sin embargo, el concepto toma fuerza política con Rousseau, para quien “la voluntad popular puede dirigir ella sola las fuerzas del Estado, según el objetivo de su institución que es el bien común” (Capítulo I del Contrato Social (pp 48-51)[1]. De esta manera, es pues la Opinión Pública, la acción que se pone al secreto, propia del Estado Absolutista.

Desde una dimensión epistemológica se puede definir la Opinión  Pública como una forma de conocimiento. No obstante, desde el Derecho y la Ciencia Política, se la entiende como una abstracción que permite verificar el sistema político democrático, pero es preciso entender que no se construye en abstracto, sino que necesita un espacio, que es la esfera pública, que Charles Talador[2]define como:
un espacio común donde los miembros de la sociedad se encuentran, a través de una cierta variedad de medios de comunicación (impresos, electrónicos)  y también en reuniones cara a cara, para discutir asuntos de interés común y, de este modo, ser capaces de formar una opinión común sobre ellos (P, 337)

Así entendida, la esfera pública ha sido fundamental para el desarrollo de la democracia, porque es allí donde mediante el debate se construye la opinión pública, que se denomina así, no solamente porque es del público, sino también porque implica la res pública -la cosa pública-, o sea, “argumentos de naturaleza pública: los intereses generales, el bien común, los problemas colectivos.”[3]

Es justamente en este contexto que cobran vida y tienen validez los estudios o sondeos de opinión y las encuestas, de cuyo origen y definición nos ocupamos enseguida..

Definición y origen de los estudios de opinión
Juan Manuel Herrera y Atilia Ramírez [4] definen los estudios de opinión como “un canal que permite conocer y, en su caso, evaluar actitudes, opiniones, gustos, necesidades y expectativas de un número determinado de personas (muestra) sobre algún hecho o fenómeno en particular”.

La Asociación de Ciencias Sociales de Extremadura [5] (ACISE), define los estudios de opinión como encuestas de escalas de actitud de carácter periódico: mensual o anual, con cuestiones sociológicas, políticas y económicas, que organizan, diseñan, realizan y publican las instituciones estatales con los centros de investigaciones sociológicas nacionales, los institutos privados de investigación y las cámaras de comercio”.     

El primer ejemplo conocido de un sondeo de opinión fue una encuesta de voto local, sin valor científico, realizado por el Harrisburg Pennsylvania en 1824, dando como ganador a Andrew Jackson  sobre John Quincy Adams por 335 votos contra 169, en la campaña por la Presidencia de los Estados Unidos.

En 1916 el Literary Digest predijo correctamente la elección como Presidente de Woodrow Wilson y también las siguientes cuatro elecciones presidenciales. En 1936, George Gallup condujo una encuesta mucho más pequeña, pero con mejores bases científicas, utilizando muestras demográficas representativas y predijo correctamente la victoria de Roosevelt, llevando así a la bancarrota a la Literary Digest.

Ya para el 1950, las encuestadoras se habían propagado por la mayoría de las democracias, llegando a estar a inicios del siglo XXI en prácticamente todos los países del mundo.

En la actualidad, los estudios de opinión, no solo son de carácter político-social, sino que también son muy utilizados para el estudio del comercio, la determinada demanda de un producto, su aceptación o rechazo, así como las causas de estos.

Encuestas y sondeos
En general, los estudios de opinión trabajan con el esquema diseño- recolección- análisis. Las Encuestas son un conjunto de preguntas preparadas cuidadosamente, sobre los hechos que interesan para ser contestadas por la población o la muestra escogida.

De manera pragmática se definen las opiniones como reacciones positivas o negativas a las preguntas de las encuestas y como –salvo en las de carácter académico- tratan temas sin excesiva relevancia para la experiencia personal de los encuestados, éstos resultan manipulables con las preguntas de los sondeos o las informaciones periodísticas.
  
Errores metodológicos
Como todos los sondeos están basados en muestras, están sujetos al error de muestreo, el cual se refleja en el margen de error. Un sondeo con una muestra aleatoria de 1.000 personas tendrá un margen de error de 3%, el cual puede ser reducido mediante una muestra más grande, por lo tanto si un encuestador desea reducir el margen de error al 1%, necesitaría una muestra aproximada de 10.000 personas.

Sin embargo, como en la práctica, las firmas encuestadoras necesitan balancear el costo de una muestra grande en contraposición a la reducción del error de muestreo, generalmente para los sondeos de carácter político acostumbran como tamaño de muestra de entre 500 y 1.000 personas (ara vez llegan a las 2.000 personas.

Téngase en cuenta que para 500 respuestas completas podrían ser necesarias miles de llamadas telefónicas y que algunas personas podrían no responder llamadas de extraños, o rehusar a responder el sondeo, por lo que muchas veces las muestras pueden no ser representativas de la población. Por eso, las características de quienes aceptan ser encuestados pueden ser muy distintas de quienes se niegan, lo que convierte a la muestra en una versión parcializada del universo que el encuestador quiere analizar. De ahí que cada empresa encuestadora tenga sus propias fórmulas para minimizar la parcialidad de tendencia de la muestra. 

También, los resultados de la medición podrían ser afectados por las respuestas parcializadas, donde las respuestas dadas por los encuestados no reflejan sus verdaderas creencias, ya que podrían estar bajo presión social y así tratar de no dar una respuesta no popular. Si el resultado del sondeo es ampliamente publicitado, este efecto se verá aumentado. Esto es lo que se conoce como Espiral del silencio[6].

Está bien establecido que la redacción de preguntas, el orden en que son formuladas y el patrón en el que las respuestas alternativas son ofrecidas, puede influir en los resultados de un sondeo. Los encuestadores intentan minimizar este efecto estableciendo la misma batería de preguntas en distintos momentos para conseguir cambios en la opinión.

No son estudios de opinión
Para Esomar, la “Sociedad Europea de Opinión e Investigación de Mercados” (European Society for Opinion and Marketing Research) no son estudios de opinión,  los siguientes:
1.                  Sondeos forzados (Pus Polling): Mediante la utilización de cuestionarios o muestras deliberadamente sesgadas, se busca producir resultados falsos de apoyo a un tema determinado.
2.                  Televoto: No producen muestras fiables ni representativas, pues solo representan las respuestas de quienes escuchan o ven el programa y deciden responder. Sus resultados no pueden extenderse a toda la población.
3.                  Sondeos por Internet. Difícilmente arrojan muestras representativas
4.                  El frugging es un término inglés que designa la actividad de recaudar fondos, disfrazada de sondeo.
5.                  Megabases de datos para la distribución de millones de cuestionarios. No existe ningún apoyo científico a la noción de que como millones de personas han respondido las mismas preguntas, los resultados producidos serán válidos y fiables.

En resumen, para el juego electoral, que a su vez hace parte del juego democrático, las encuestas son válidas y hasta necesarias, siempre y cuando se hagan con el rigor técnico-científico del caso, para que no distorsionen la realidad y lesionen la credibilidad de la Opinión Pública.



[1] Rousseau, Jean Jacques. (2009). El Contrato Social. Bogotá, Editorial Torrefuente.
[2] Taylor, Charles. (1995). La Política Liberal y la esfera pública. En “Argumentos filosóficos”. Barcelona: Editorial Paidós, pp 335-372.
[3] Sartori, Giovanni. (1998). Homo Videns, la Sociedad Teledirigida. Buenos Aires, Taurus.
[4] Juan Manuel Herrero Alvarez y Atilia Ramírez Suárez. “Los Estudios de Opinión como herramienta de comunicación en la Construcción del Padrón Electoral”.    Papeles de Población, octubre-diciembre, No 009. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca. México. Pp. 53-56.
[5] Asociación de Ciencias Sociales de Extremadura (ACISE). Disponible en www. sociologiaext.wordpress.com.  ¿Qué son los estudios  de Opinión? Un extracto elaborado por Jorge Arias López.
[6]  Es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en su libro La Espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social (1977), donde estudia la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no lo es.