Mostrando entradas con la etiqueta Alcaldía de Medellín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alcaldía de Medellín. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Luis Pérez Gutiérrez, líder populista o visionario incomprendido

Cuando se habla de Luis Pérez Gutiérrez en la política antioqueña, en el imaginario colectivo inmediatamente se asocia su nombre con el de la corrupción. De hecho ese fue uno de los temas recurrentes de ataque de Federico Restrepo en la reciente campaña a la Gobernación de Antioquia, mostrando a su contrincante como el malo, mientras él -heredero del legado de Fajardo- asumía el papel del bueno, del impoluto, del transparente.

Se ha creado el mito de que Luis Pérez es sinónimo de corrupción, incluso cuando fue alcalde (2001-2004) se le conocía popularmente como “Luis 15”, haciendo alusión supuestamente al porcentaje de comisión que le tocaba a él por las diferentes contrataciones del municipio de Medellín[1].

Además, gracias a sus propuestas y ejecutorias, algunos ven al gobernador electo de Antioquia como el típico politiquero populista que promete más de lo que puede cumplir, mientras que para sus seguidores es un defensor de lo público y un gran visionario que siempre piensa en grande.


De su paso por la Alcaldía de Medellín quedan obras como el Metrocable de Santo Domingo (que terminó e inauguró Fajardo), el Centro de Convenciones de Medellín y la Agencia de Cooperación Internacional (puntales de la internacionalización de la ciudad), la doble calzada a Las Palmas y el Parque de los Deseos, obras que dan cuenta de su talante visionario. Sin embargo, no le fue tan bien con otras obras como el cerramiento de la unidad deportiva Atanasio Girardot (que se tuvo que tumbar en gran parte), la llamada Torre del Ajedrez cerca a la cancha Marte, que aún no se sabe para qué sirve y el Parque de la Luces, que no a todos gusta por su falta de estética, aunque recuperó un espacio de ciudad perdido.

En lo social, Luis Pérez congeló las tarifas de servicios públicos en Medellín[2], creó las Escuelas Populares del Deporte a través del Inder, puso en marcha las Redes de Formación Artística y Cultural (Escuelas de música), empezó a dotar de internet a las escuelas públicas, creó el programa de Vaso de Leche Escolar, como complemento al servicio de restaurantes escolares; diseñó las primeras ciclovías (Rutas Verdes en su administración), dejó trazado el Plan Ciudadela Nuevo Occidente para la construcción de 20.000 viviendas y creó el Banco de los Pobres, reconocido en 2003 por la Unesco como “el proyecto social más importante para la equidad en América Latina”.

Como gobernador quiere desarrollar igualmente propuestas innovadoras, consideradas por algunos ´quijotescas´ o imposibles. Una de sus principales apuestas es la creación de la que llamó la Empresa del Desarrollo Agropecuario de Antioquia, que contará con recursos -aportados por el departamento y la nación- por $500.000 millones de pesos y que pretende dar a 150.000 campesinos un salario justo, con seguridad social y garantías de jubilación, cosa que hasta el momento no tienen los agricultores.

La idea es -con esta empresa- promover programas de comercio y liderar acciones que agilicen los procesos de inversión, asociatividad y financiación, entre otros, para generar condiciones que incentiven la inversión privada en proyectos agroindustriales y agropecuarios. Estas son otras de sus propuestas en diferentes campos.

Las apuestas de Luis Pérez para Antioquia
En infraestructura: Crear la Gran Zona Portuaria e Industrial de Urabá y una nueva ciudadela para esta subregión. Ampliación del sistema Metro para llevarlo desde Barbosa hasta Caldas y Rionegro, al igual que construir autopistas de segundo piso de Caldas a Barbosa, con ramales al Oriente y el Occidente. 

Movilidad: Unir los municipios no sólo por carreteras sino también por bulevares para peatones, motos, bicicletas y rutas verdes. Las vías de la Prosperidad deben contar con fajas adicionales de ciclorrutas, motorrutas y los bulevares peatonales. Pretende desarrollar el Plan Maestro Ferroviario con los tramos que conectan a Medellín con el Pacífico y el Magdalena Medio, como parte de la propuesta del Tren Bioceánico del Cauca,  Buenaventura (Cali – Medellín) y la Gran Zona Portuaria de Urabá. 

Educación: Creación de un nuevo modelo educativo para la vida, la sociedad y el trabajo. Actualizar los métodos y contenidos de la enseñanza, para darle mayor potencia a los aprendizajes fundamentales. Cualificar la planta docente para hacerla más apreciada y competitiva, mejorar y aprovechar los ambientes de aprendizaje y la vinculación de más actores y tecnologías a los procesos. Igualmente prometió fundar una universidad digital para todos los jóvenes del departamento.

Cultura: Fortalecer la red de bibliotecas públicas, haciendo especial énfasis en el fomento de la lectura y la escritura. La música, la danza, el teatro, las artes plásticas y las artes visuales deberán llegar a todas las subregiones del departamento.

Economía: Gestación de la oficina para el fomento y la protección de la actividad económica, revisión del los altos costos de los servicios públicos que ahuyentan a las empresas y generará confianza entre los inversionistas, el entorno y las propuestas de gobierno.

Seguridad: Con el Gobierno Nacional se diseñarán políticas para disminuir las cifras de violencia y la violación a los derechos humanos. Trabajará con los alcaldes y la fuerza pública en el control del orden público y en actividades de prevención, así como también hará alianzas para apoyar logísticamente a las autoridades civiles y militares en el territorio. Además, anunció la creación de una secretaría especial de Seguridad Vial que -con cámaras, tecnología de punta y apoyo de los ciudadanos- controle y brinde tranquilidad a todos los viajeros. 

Sostenibilidad: Creará el sistema departamental ambiental, “Antioquia Sostenible con Capital Natural”, fortalecido, articulado, coherente y con capacidades efectivas para que las corporaciones autónomas ejerzan su misión de protección, conservación y administración del patrimonio natural y para que respondan eficazmente a los desafíos del cambio climático, con la explotación, comercialización y consumo coherente de los recursos. 

Minería: Buscará con el Gobierno Nacional la flexibilización del tiempo y requisitos en los procesos de legalización y formalización de la explotación minera responsable y sostenible.

El Metrocable de Santo Domingo lo inició Luis Pérez

En otros aspectos el gobernador electo, considera que es necesario el mejoramiento del sistema de información catastral del departamento. En su concepto, se requiere de un óptimo sistema de información sobre tierras, que cubra todos los predios rurales y todas las formas de tenencia, que articulen el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, los catastros municipales, las oficinas de registro de instrumentos públicos y las notarías.

 Apoyará los censos departamentales de tierras y de víctimas, colaborará con asesoría jurídica en las regiones donde hubo despojo masivo de tierras y apoyará la creación de sistemas de información para identificar los lugares con alto riesgo de minas antipersona, artefactos explosivos improvisados y municiones sin explotar, entre otras.

Igualmente anunció que hará un revolcón gigante en Teleantioquia y que entidades como Benedan, la Fábrica de Licores y el IDEA deberán estar al servicio y bienestar de los antioqueños y no de unos pocos funcionarios.

Más visionario que populista
La llegada de Luis Pérez, a la Gobernación representa un giro  de 180 grados para el departamento, no sólo en su estilo para gobernar sino en el tipo de ejecutorias que quiere desarrollar, las cuáles dan cuenta de su visión y pensamiento en grande, si bien algunas suenan demagógicas o populistas y habrá que ver si las cumple y cómo las cumple.

Aunque durante su campaña para la Gobernación de Antioquia, en los recorridos por las subregiones, en donde organizó eventos masivos, se centraba en dar a conocer sus promesas más populares, como la disminución en las facturas de servicios públicos y la modernización del agro, su programa de gobierno tiene un contenido bastante innovador y de amplio espectro, como se desprende de las diferentes propuestas que se acaban de esbozar.

 Justamente en los debates los demás candidatos -especialmente el fajardista Federico Restrepo- llamaban la atención sobre la desproporción de sus propuestas y su escaso presupuesto[3].  Luis Pérez respondió que estas obras serán financiadas a través de Alianzas Público Privadas (APP), las cuales fueron implementadas en Colombia en 2012[4].

Pérez ratificó sus promesas el domingo 25 de Octubre, luego de conocerse su elección, en su sede del Hotel Nutibara. “En nuestras propuestas hay seriedad. Son promesas que necesita la gente. Son sueños que necesitamos en Antioquia. La campaña cayó, desafortunadamente, en discutir propuestas grandes hechas por Luis Pérez y otros candidatos diciendo que no se podían hacer”.

A sus 64 años, Luis Pérez ha argumentado que la experiencia como ingeniero, máster en matemáticas y su paso por la Alcaldía de Medellín, le dan la experiencia necesaria para volver realidad sus propuestas, que de concretarlas sin visos de corrupción, lo catapultarán como un dirigente visionario, no demagógico y populista, que habrá sabido imprimirle al departamento las grandes obras de desarrollo y bienestar social que requiere en este milenio.


[1] En el 2012 la Fiscalía archivó las investigaciones en su contra, incluido el proceso por el famoso  escándalo de la vajilla de EPM.
[2] Ello ocurrió  a partir del 9 de abril de 2001, beneficiando especialmente  a los estratos 1,2 y 3.
[3] La mayoría de sus ideas son obras de infraestructura muy costosas, lo que marca una diferencia grande  con el fajardismo.
[4] Son concesiones en las cuáles las empresas privadas financian y operan las obras por un tiempo. El modelo ha funcionado bien en la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

miércoles, 2 de septiembre de 2015

SONDEOS Y ENCUESTAS COMO TERMÓMETRO DE LA OPINIÓN PÚBLICA SOBRE ASUNTOS ELECTORALES

Las encuestas conocidas la semana pasada sobre intención de voto para la Alcaldía de Medellín han suscitado diferentes reacciones, porque no reflejan el momento político, sino que obedecen a una clara intención de influir en la opinión pública para incidir en la intención de voto de los electores, en favor de determinados candidatos.

Llamó particularmente la atención la encuesta de la firma Invamer Gallup para El Colombiano y Caracol Radio, en la que el candidato a la Alcaldía de Medellín, Juan Carlos Vélez Uribe, salió en el primer lugar de favorabilidad en cuanto a la intención de voto de las personas consultadas. Esto ha generado sospechas sobre manipulación, puesto que un candidato no sube 14 puntos en diez días -como fue su caso- ni otro baja diez puntos en una semana, pues al parecer el objetivo es bajar a Eugenio Prieto y a Gabriel Jaime Rico.

Este hecho no se puede mirar de manera aislada, sino que tiene relación con el acuerdo a que llegaron el 21 de junio en la finca del ex presidente Uribe, algunos dirigentes del GEA (Grupo Empresarial Antioqueño) como Manuel Santiago Mejía y los dirigentes del Centro Democrático, encabezados por Alvaro Uribe Vélez y el director nacional de ese partido, Oscar Iván Zuluaga, para sacar del juego político a Liliana Rendón, al quitarle el aval-. Ello con el fin de cerrarle el paso a Luis Pérez en su intención de llegar a la Gobernación de Antioquia.

Todo eso hace parte de los movimientos del ajedrez electoral en Antioquia, como también el hecho de que el gobernador Sergio Fajardo y sus candidatos (Federico Restrepo a la Gobernación y Alonso Salazar a la Alcaldía) hayan iniciado la campaña sucia contra sus contrincantes para aparecer ellos como los buenos y hacer ver a los demás como los malos.

Pero volviendo al tema de las encuestas, hay que decir que sus resultados -que pueden orientar o desorientar a la opinión pública dependiendo de su rigor técnico- tienen un mayor impacto al ser difundidas por medios masivos de comunicación, como el caso de la mencionada encuesta de Gallup.

Esa difusión de las encuestas en medios masivos tiene mayor relevancia en América Latina, que en otras partes del mundo. El estudio de opinión de América Latina y el Caribe (Flacso-Ipsos, 2009-2010, denominado Gobernabilidad y Convivencia Democrática en América Latina), confirmó que esta es una región en la que los poderes convencionales y los mecanismos de representación tradicional han perdido credibilidad, mientras que los medios de comunicación son las instituciones que gozan de la mayor confiabilidad.

“Los latinoamericanos (as) depositan una excesiva confianza en los medios de comunicación (noticieros de televisión, de radio, y periódicos) que gozan de un nivel de confianza del 59%, esto es, aparecen con un 24% más de confianza que las instituciones relacionadas con el Estado (políticos, Fuerzas Armadas, Presidente de la República y Presidente del Congreso) que alcanza sólo el 34% de las opiniones favorables”, precisa el estudio en su página 8.

Agrega que los países con tendencias a tener más confianza (estableciendo un umbral del 20%) en los noticieros de televisión son Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela (es decir, 14 países de 18). Para los cuatro restantes (Argentina, Bolivia, México y Uruguay), menos de un 20% les atribuyen mucha confianza a los noticieros de televisión.

Teniendo claridad sobre la gran influencia que los medios masivos ejercen sobre la Opinión pública, es pertinente dar un vistazo -desde un contexto histórico- a este concepto, así como a una definición y origen de los estudios o sondeos de opinión, entre cuyas técnicas se destaca la encuesta para el ámbito político, aunque hay que decir que también es muy utilizada por las ciencias sociales, quizá con mayor rigor científico.
 
Cortesía Minuto 30
El concepto de Opinión Pública
En la era primitiva el concepto de Opinión Pública, si acaso existiese, estaría identificado en la decisión del colectivo, mientras que en la fase esclavista era inexistente, salvo para quienes ostentaban el poder militar (estrechamente ligado al político y económico).

No obstante, hay que anotar que desde Platón y Aristóteles el concepto de Opinión Pública estaba asociado a la virtud política de la opinión popular. Ya en la Roma antigua el concepto se asociaba estrechamente con el poder de sometimiento y de destrucción del aparato de gobierno.

Llegados a la Edad Media, con un poder ideológico y político predominante de la Iglesia, el concepto de lo popular se cambia por Dios. Esta institución acuña la expresión “Vox Populi, Vox Dei” (La voz del pueblo es la Voz de Dios).

Claramente entonces hay que decir que la Opinión Pública es un concepto propio de la Modernidad, fundamentalmente de las ideas liberales y democráticas de los siglos XVII y XVIII, especialmente con autores como Thomas Hobbes y John Locke.

Sin embargo, el concepto toma fuerza política con Rousseau, para quien “la voluntad popular puede dirigir ella sola las fuerzas del Estado, según el objetivo de su institución que es el bien común” (Capítulo I del Contrato Social (pp 48-51)[1]. De esta manera, es pues la Opinión Pública, la acción que se pone al secreto, propia del Estado Absolutista.

Desde una dimensión epistemológica se puede definir la Opinión  Pública como una forma de conocimiento. No obstante, desde el Derecho y la Ciencia Política, se la entiende como una abstracción que permite verificar el sistema político democrático, pero es preciso entender que no se construye en abstracto, sino que necesita un espacio, que es la esfera pública, que Charles Talador[2]define como:
un espacio común donde los miembros de la sociedad se encuentran, a través de una cierta variedad de medios de comunicación (impresos, electrónicos)  y también en reuniones cara a cara, para discutir asuntos de interés común y, de este modo, ser capaces de formar una opinión común sobre ellos (P, 337)

Así entendida, la esfera pública ha sido fundamental para el desarrollo de la democracia, porque es allí donde mediante el debate se construye la opinión pública, que se denomina así, no solamente porque es del público, sino también porque implica la res pública -la cosa pública-, o sea, “argumentos de naturaleza pública: los intereses generales, el bien común, los problemas colectivos.”[3]

Es justamente en este contexto que cobran vida y tienen validez los estudios o sondeos de opinión y las encuestas, de cuyo origen y definición nos ocupamos enseguida..

Definición y origen de los estudios de opinión
Juan Manuel Herrera y Atilia Ramírez [4] definen los estudios de opinión como “un canal que permite conocer y, en su caso, evaluar actitudes, opiniones, gustos, necesidades y expectativas de un número determinado de personas (muestra) sobre algún hecho o fenómeno en particular”.

La Asociación de Ciencias Sociales de Extremadura [5] (ACISE), define los estudios de opinión como encuestas de escalas de actitud de carácter periódico: mensual o anual, con cuestiones sociológicas, políticas y económicas, que organizan, diseñan, realizan y publican las instituciones estatales con los centros de investigaciones sociológicas nacionales, los institutos privados de investigación y las cámaras de comercio”.     

El primer ejemplo conocido de un sondeo de opinión fue una encuesta de voto local, sin valor científico, realizado por el Harrisburg Pennsylvania en 1824, dando como ganador a Andrew Jackson  sobre John Quincy Adams por 335 votos contra 169, en la campaña por la Presidencia de los Estados Unidos.

En 1916 el Literary Digest predijo correctamente la elección como Presidente de Woodrow Wilson y también las siguientes cuatro elecciones presidenciales. En 1936, George Gallup condujo una encuesta mucho más pequeña, pero con mejores bases científicas, utilizando muestras demográficas representativas y predijo correctamente la victoria de Roosevelt, llevando así a la bancarrota a la Literary Digest.

Ya para el 1950, las encuestadoras se habían propagado por la mayoría de las democracias, llegando a estar a inicios del siglo XXI en prácticamente todos los países del mundo.

En la actualidad, los estudios de opinión, no solo son de carácter político-social, sino que también son muy utilizados para el estudio del comercio, la determinada demanda de un producto, su aceptación o rechazo, así como las causas de estos.

Encuestas y sondeos
En general, los estudios de opinión trabajan con el esquema diseño- recolección- análisis. Las Encuestas son un conjunto de preguntas preparadas cuidadosamente, sobre los hechos que interesan para ser contestadas por la población o la muestra escogida.

De manera pragmática se definen las opiniones como reacciones positivas o negativas a las preguntas de las encuestas y como –salvo en las de carácter académico- tratan temas sin excesiva relevancia para la experiencia personal de los encuestados, éstos resultan manipulables con las preguntas de los sondeos o las informaciones periodísticas.
  
Errores metodológicos
Como todos los sondeos están basados en muestras, están sujetos al error de muestreo, el cual se refleja en el margen de error. Un sondeo con una muestra aleatoria de 1.000 personas tendrá un margen de error de 3%, el cual puede ser reducido mediante una muestra más grande, por lo tanto si un encuestador desea reducir el margen de error al 1%, necesitaría una muestra aproximada de 10.000 personas.

Sin embargo, como en la práctica, las firmas encuestadoras necesitan balancear el costo de una muestra grande en contraposición a la reducción del error de muestreo, generalmente para los sondeos de carácter político acostumbran como tamaño de muestra de entre 500 y 1.000 personas (ara vez llegan a las 2.000 personas.

Téngase en cuenta que para 500 respuestas completas podrían ser necesarias miles de llamadas telefónicas y que algunas personas podrían no responder llamadas de extraños, o rehusar a responder el sondeo, por lo que muchas veces las muestras pueden no ser representativas de la población. Por eso, las características de quienes aceptan ser encuestados pueden ser muy distintas de quienes se niegan, lo que convierte a la muestra en una versión parcializada del universo que el encuestador quiere analizar. De ahí que cada empresa encuestadora tenga sus propias fórmulas para minimizar la parcialidad de tendencia de la muestra. 

También, los resultados de la medición podrían ser afectados por las respuestas parcializadas, donde las respuestas dadas por los encuestados no reflejan sus verdaderas creencias, ya que podrían estar bajo presión social y así tratar de no dar una respuesta no popular. Si el resultado del sondeo es ampliamente publicitado, este efecto se verá aumentado. Esto es lo que se conoce como Espiral del silencio[6].

Está bien establecido que la redacción de preguntas, el orden en que son formuladas y el patrón en el que las respuestas alternativas son ofrecidas, puede influir en los resultados de un sondeo. Los encuestadores intentan minimizar este efecto estableciendo la misma batería de preguntas en distintos momentos para conseguir cambios en la opinión.

No son estudios de opinión
Para Esomar, la “Sociedad Europea de Opinión e Investigación de Mercados” (European Society for Opinion and Marketing Research) no son estudios de opinión,  los siguientes:
1.                  Sondeos forzados (Pus Polling): Mediante la utilización de cuestionarios o muestras deliberadamente sesgadas, se busca producir resultados falsos de apoyo a un tema determinado.
2.                  Televoto: No producen muestras fiables ni representativas, pues solo representan las respuestas de quienes escuchan o ven el programa y deciden responder. Sus resultados no pueden extenderse a toda la población.
3.                  Sondeos por Internet. Difícilmente arrojan muestras representativas
4.                  El frugging es un término inglés que designa la actividad de recaudar fondos, disfrazada de sondeo.
5.                  Megabases de datos para la distribución de millones de cuestionarios. No existe ningún apoyo científico a la noción de que como millones de personas han respondido las mismas preguntas, los resultados producidos serán válidos y fiables.

En resumen, para el juego electoral, que a su vez hace parte del juego democrático, las encuestas son válidas y hasta necesarias, siempre y cuando se hagan con el rigor técnico-científico del caso, para que no distorsionen la realidad y lesionen la credibilidad de la Opinión Pública.



[1] Rousseau, Jean Jacques. (2009). El Contrato Social. Bogotá, Editorial Torrefuente.
[2] Taylor, Charles. (1995). La Política Liberal y la esfera pública. En “Argumentos filosóficos”. Barcelona: Editorial Paidós, pp 335-372.
[3] Sartori, Giovanni. (1998). Homo Videns, la Sociedad Teledirigida. Buenos Aires, Taurus.
[4] Juan Manuel Herrero Alvarez y Atilia Ramírez Suárez. “Los Estudios de Opinión como herramienta de comunicación en la Construcción del Padrón Electoral”.    Papeles de Población, octubre-diciembre, No 009. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca. México. Pp. 53-56.
[5] Asociación de Ciencias Sociales de Extremadura (ACISE). Disponible en www. sociologiaext.wordpress.com.  ¿Qué son los estudios  de Opinión? Un extracto elaborado por Jorge Arias López.
[6]  Es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en su libro La Espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social (1977), donde estudia la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no lo es.

jueves, 2 de julio de 2015

DEMOCRACIA SIN PARTIDOS Y PARTIDOS SIN DEMOCRACIA EN COLOMBIA

Lo que ha venido ocurriendo -y lo que está por venir- en la definición de avales y respaldos a los candidatos a la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, reafirma lo expresado en esta misma columna de opinión el pasado 4 de junio[1], en el sentido de que los partidos políticos en Colombia se mueven más por intereses burocrático-electorales representados por diferentes grupos o facciones en su interior, que por idearios colectivos que apuntan al bien común.

Hoy la disputa electoral por la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín es bastante compleja, dados los contactos y alianzas entre sectores que -quizás no ideológicamente- pero sí por su concepción de la función del Estado y su estilo de gobierno, parecían muy distantes. Hace menos de un año, cuando comenzaban a definirse los perfiles de los candidatos y los apoyos, aparecían claramente identificadas tres fuerzas políticas: El fajardismo, el uribismo y el santismo.

Las alianzas entre esas fuerzas, no sólo eran impensables, sino incluso casi imposibles. Sin embargo, hace unas tres semanas comenzaron contactos y acercamientos, algunos casi improbables, como la eventual alianza entre Uribe y Fajardo, apoyados por el Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, para cerrarle el paso a Luis Pérez Gutiérrez, quien lidera la intención de voto en prácticamente todas las encuestas. Pérez cuenta con el apoyo económico del empresario Augusto López Valencia (el dueño de las tiendas D1) y con el aval de los partidos Cambio Radical y Liberal y espera el del Partido de la Unidad Nacional; además, hacia él pueden confluir apoyos significativos como el proveniente de Liliana Rendón, en caso de no ser candidata del Centro Democrático,  y una amplia mayoría del Partido Conservador.

Entre las opciones que se barajaron también estuvo la posibilidad de que Alonso Salazar aspirara no a la Alcaldía de Medellín, sino a la Gobernación de Antioquia, como estrategia del fajardismo para frenar a Pérez, sin necesidad de aliarse con Uribe. Esa posibilidad quedó abolida el fin de semana con el anuncio de la alianza de Salazar, aspirando a la alcaldía, y para la gobernación Federico Restrepo, quien cuenta hoy con el respaldo de los principales empresarios del GEA como David Bojanini (Suramericana de Inversiones) y Carlos Raúl Yepes (Bancolombia).

 Esa decisión, a parte de romper la alianza de ´los federicos´ (dejando sin respaldo a Federico Gutiérrez en su aspiración a la Alcaldía de Medellín), deja a Uribe sin un candidato propio a la gobernación, ya que tiene presiones de los empresarios antioqueños y de un grupo de parlamentarios de su partido para que no avale a Liliana Rendón como candidata al primer cargo público del departamento.

No obstante, por otro lado, le abre la posibilidad de respaldar a Federico Gutiérrez a la Alcaldía de Medellín y de inscribir a Juan Carlos Vélez como aspirante a la Gobernación de Antioquia, ya que una alianza del Centro Democrático con Luis Pérez sería impensable dada la animadversión del GEA hacia el ex alcalde de Medellín. Por ello no es de extrañar que se presenten más acomodos y sorpresivas alianzas en estas semanas y que sólo hasta el 25 de julio -cuando vence el plazo de inscripción de las candidaturas- se tenga un panorama más claro en lo que respecta a los candidatos y los apoyos con los que cuentan.

Todo ello, hace no sólo que hoy la diferencia entre estos tres sectores no sea tan nítida, sino que genera la sensación de poca coherencia ideológica y/o programática y confunde al potencial elector, especialmente a aquel que se ubica en la franja del llamado voto de opinión.


Dichos hechos, además ponen en evidencia que para los partidos, la participación política se circunscribe únicamente a la participación electoral y por eso dan tanta trascendencia a los resultados de las encuestas, que en últimas son los que conducen a alianzas y acuerdos aparentemente sorprendentes, pero que bajo está lógica no lo son. También queda evidenciado que al interior de los partidos no existen mecanismos muy claros y transparentes, o verdaderamente democráticos, para escoger los candidatos a los cargos públicos y corporaciones.

Partidos ´atrapa todo´
Pese a que desde la Constitución de 1991 se ha tratado de enriquecer las opciones del juego político en Colombia, da la sensación de que el país no pasó de un sistema bipartidista a uno multipartidista, sino que lo que existe es un multipartidismo limitado[2], pues los movimientos existentes, más que partidos con identidad, coherencia y solidez, parecen ser más empresas electorales, cuyo fin último es alcanzar el mayor número de votantes y para ello cualquier cosa vale, hasta ´venderle el alma al diablo´, lo que equivale a pactar con mi supuesto ´archienemigo´ político o ceder a las pretensiones de grupos económicos, que cada vez quieren participar de una manera activa en al manejo de los recursos públicos y en el diseño de políticas públicas que les favorezcan, en una corriente denominada Neocorporativismo, descrita y analizada por Philippe C. Schmitter[3].

Desde este punto de vista, los partidos actuales en Colombia, parecen ajustarse a la caracterización de los partidos que hiciera Otto Kirchheimer (1966) bajo el término catch all[4] (´atrapa todo´), según el cual los partidos son vistos como maximizadores de votos, sin auténticas ideologías propias.

Por eso al elector cada vez se le dificulta más identificarse con programas o proyectos, pues como dice Pasquino (2011)[5], la elección en favor de un candidato, sólo raramente se basa en el conocimiento exhaustivo y en la completa aprobación de un programa. Todo ello contribuye a que en el imaginario popular se piense que los políticos son todos iguales y que los partidos son todo lo mismo, al tiempo que se los asocia estrechamente con la corrupción.

Esto lleva a pensar que el régimen de democracia representativa en Colombia no es un sistema de partidos, sino de casas electorales orientadas a conseguir la mayor cantidad de votos, que además en su interior no tienen claramente definidos los mecanismos de elección de sus aspirantes a los diferentes cargos, o que si los tienen, quedan como letra muerta a la luz de los acuerdos y pactos pre-electorales. Ejemplo claro de ello puede ser lo que pasa actualmente en el Centro Democrático, pero que no ha sido una situación ajena a otros partidos en otras épocas.

Ni Centro ni Democrático
El Partido Centro Democrático (que tiene a Alvaro Uribe Vélez, como Presidente fundador y máximo orientador) dice estar conformado por “ciudadanos de diversos orígenes políticos  unidos por el respeto y la adhesión por la obra liderada por el ex presidente Uribe”[6], más que un partido parece una facción conformada para exaltar a un líder.

Por otro lado, nada más alejado del centro que el CD, ya que sus militantes son caracterizados hombres y mujeres de ultraderecha. Ahora, bien, al juzgar por los hechos recientes, tampoco parece ser democrático, pues al dejar sin respaldo a la ex senadora Liliana Rendón, está desatendiendo las mismas normas que había establecido para la escogencia del candidato de la colectividad a la Gobernación de Antioquia.

Recordemos que Liliana Rendón y Andrés Guerra habían acordado realizar foros en los diferentes municipios, debates televisados  y finalmente someterse a una encuesta que analizara la intención de voto de los antioqueños, para definir el candidato único a la gobernación de Antioquia.

Con un 44% de intención de voto, según la encuesta realizada por la firma Invamer-Gallup, Rendón se impuso sobre Guerra quien obtuvo un 12%. La muestra tuvo un total de 1008 encuestados en las 9 subregiones del departamento. Gracias a esos resultados, acordes con las reglas de juego, Liliana Rendón se convertía automáticamente en la candidata única del Centro Democrático para la gobernación de Antioquia. De ahí la posición de la aspirante de reclamar su aval y de ir hasta el final.

Pero además, el incumplimiento de acuerdos estatutarios y pactos entre candidatos para concejos alcaldías y gobernaciones, ha generado no solo descontentos, sino desconfianza al interior del partido. Recordemos también que le quedaron mal a Juan Fernando Jaramillo tras su acuerdo (avalado por Uribe) con Juan Carlos Vélez, según el cual él sería cabeza de lista para el concejo y este iría para la Alcaldía.

Estos hechos ponen en evidencia que se trata de un partido en el que no hay garantía democrática para cumplir acuerdos y pactos, que se violan cuando los resultados no son los esperados por algunos de sus congresistas o cuando las circunstancias aconsejan buscar pactos y alianzas con otros partidos o movimientos.

Con esta falta de coherencia y apego a la normatividad, el Centro Democrático, que tras haber obtenido el 20% de las votos del departamento en las pasadas elecciones a Cámara de Representantes y perfilarse como la principal fuerza electoral en Antioquia de cara al próximo 25 de octubre, corre el riesgo de no contar con candidato propio, por lo que la negociación con otros sectores políticos resulta ser la estrategia más clara, aunque ello implique saltarse la normas internas del juego democrático en la colectividad.

Para la Alcaldía de Medellín
Por el lado de las candidaturas la Alcaldía de Medellín, si bien las cosas aparecen menos complejas que para la Gobernación de Antioquia, es válido aplicar el mismo análisis, puesto que no hay un candidato único de la llamada Unidad Nacional, pues mientras Eugenio Prieto cuenta con el Aval del Partido Liberal, Gabriel Jaime Rico tiene el respaldo de Cambio Radical y de algunos liberales y conservadores.


Además, no se sabe si Federico Gutiérrez, que va por firmas y ya no tiene el respaldo del fajardismo, se dejará tentar por el Centro Democrático que inscribiría a Juan Carlos Vélez Uribe como candidato a la gobernación, en tanto que Alonso Salazar Jaramillo, desde su aspiración a la Alcaldía y con el respaldo del GEA, impulsará la candidatura de Federico Restrepo a la gobernación.

En el caso de la disputa por la Alcaldía de Medellín, hay también claros intereses de los empresarios antioqueños, pero que al parecer no hay unanimidad en los candidatos a los cuáles respaldan, o tal vez aplican la estrategia de darles recursos a todos, para así ganar de cualquier forma.

Según una reciente publicación de 360radio[7], a Gabriel Jaime Rico lo apoya una fracción pequeña del GEA, así como varias firmas de constructores importantes de la ciudad, sectores académicos, algunos bancos, varios gremios de la movilidad y gremios del turismo, por su trabajo en la gerencia de Plaza Mayor.

Federico Gutiérrez: tiene el apoyo de ingenieros y arquitectos, así como de otra fracción del GEA, mientras que a la fecha Eugenio Prieto no cuenta con el apoyo de grandes empresarios, en tanto que Alonso Salazar tiene un respaldo mayoritario dentro del conglomerado empresarial antioqueño, así como de empresarios del sector de la movilidad, de tecnología para ciudades y líderes de las asociaciones del centro de la ciudad.

Por su parte, Juan Carlos Vélez: cuenta con el apoyo de Manuel Santiago Mejía, quien apoya esta candidatura a través de sus empresas Corveta, AKT, Foton, Alkosto, Katronix y Kalley. También lo apoyan varios textileros y ganaderos.




[1] http://observadorpoliticoeconomico.blogspot.com/2015/06/la-disputa-politica-en-colombia-es-mas.html
[2] Parra Ramírez, Esther. “Vicisitudes del bipartidismo en Colombia”. Revista Reflexión Política. Año 1 # 1. Bucaramanga, marzo de 1999.
[3] En 2009, Schmitter ganó el Premio Johan Skytte por su "labor pionera en el papel del corporativismo en las democracias modernas, y por su estimulante y análisis innovador de la democratización".
[4]  Tipo de partido político que busca atraer votantes de diversos puntos de vista e ideologías.
[5] Pasquino, Gianfranco (2011). Nuevo curso de Ciencia Política. México, Fondo de Cultura Económica.