miércoles, 10 de febrero de 2016

Nordeste minero antioqueño, el otro “Dorado”: (III) Problemas asociados al oro y el caso de la Frontino Gold Mines

En el segundo artículo de esta serie nos ocupamos del desarrollo de las ideas políticas en el Nordeste antioqueño, las cuales originaron -directa o indirectamente- la presencia de grupos al margen de la ley en la región (tanto de izquierda como de extrema derecha), lo que condujo a su vez a una creciente presencia militar en la zona. En el presente artículo nos ocupamos de los problemas asociados a la explotación aurífera, empezando por el de la legalidad/ilegalidad de la actividad minera.

Hay que empezar por explicar que un título minero es un documento que mediante la figura de la concesión permite extraer minerales de forma exclusiva y temporal dentro de un área definida y gravar los predios de terceros con las servidumbres necesarias para ejercer la actividad (Artículo 14, Ley 685 de 2001). (pegar Anexo 4).

Este es justamente uno de los mayores problemas que se presenta en el Nordeste y específicamente en Segovia, porque es prácticamente imposible obtener los títulos mineros, ya que el subsuelo es propiedad de la Frontino Gold Mines, FGM, y gran parte del territorio es reserva forestal. Obviamente, esto le confiere a la actividad un carácter permanente de ilegalidad, lo que su vez impide a los mineros beneficiarse de los recursos del Estado y acceder a créditos.



El gobierno, mediante el decreto 1494 del 3 de junio de 2003, estableció la zona especial de reserva Doña Teresa, que abarca un territorio de 470 hectáreas, de las cuales el 85% está en Segovia y el 15% en Remedios. El objetivo es ubicar allí a los mineros informales de forma técnica y planificada, proyecto del que también hacen parte la Gobernación de Antioquia, los municipios de Segovia y Remedios, la Dirección Nacional de Minas, el Sena, Dansocial y la FGM.

Este primer problema, de índole legal y administrativo, se relaciona con la larga historia de la Frontino Gold Mines en la región, aspecto que tratamos en detalle a continuación, para luego retomar los demás problemas asociados al oro en la región.

El caso de la Frontino Gold Mines
Mención aparte en la historia del Nordeste minero merece la presencia de la compañía Frontino Gold Mines, que ha sido epicentro de la problemática económica, social y ambiental en la región.

La empresa llegó a nuestro territorio en 1.852, operando con capital inglés, luego fue propiedad francesa y en la década de los 50 del siglo XX, norteamericana. En 1887 el gobierno colombiano entregó 12.920 hectáreas a la compañía, ubicadas en los municipios de Remedios y Segovia (se dice que dos terceras partes de este municipio pertenecían a la Frontino, o sea, unas 14.000 hectáreas).

Con la ley 20 de 1969, la empresa devolvió a la nación parte de los derechos adquiridos.  Se quedó con 28.071 km2 y cedió el 80%, que el Ministerio de Minas cedió en explotación a particulares. En la década de 1970 el deterioro del negocio minero-aurífero desalentó la inversión norteamericana y la empresa pasó a ser colombiana, pero en avanzado estado de deterioro. En 1977 la empresa se declaró en concordato preventivo obligatorio, al no ser capaz de asumir la carga prestacional de los jubilados, en un contexto en el que no tenía reservas de oro exploradas y los precios internacionales del mineral estaban a la baja.

El concordato -el más largo de la historia empresarial colombiana (27 años)- tenía una cláusula según la cual, en caso de liquidarse la empresa, cedería los bienes con prioridad a los trabajadores, luego al gobierno y por último a los particulares. Debido a que el 33% de los gastos estaban representados por cargas laborales (nóminas, derechos convencionales y pensionales, así como raciones conquistadas por los trabajadores), en 2004 la Superintendencia de Sociedades, propone buscar fórmulas para sacar adelante a la empresa, pero finalmente decreta su liquidación obligatoria.

Estando en ese proceso y operada por el liquidador Fernando Alvarado, el 31 de marzo de 210 se llegó a un acuerdo con la canadiense Medoro Resources para que ésta, a través de subsidiaria Zandor Capital, adquiriera los activos de la Frontino por US$380 millones, pese a la férrea oposición del Sindicato de Trabajadores, quienes alegaban ser los legítimos dueños de la compañía[1].

La Frontino Gold Mines ha estado en producción durante aproximadamente 155 años, tiempo durante el cual ha producido más de 4.5 millones de onzas de oro, con relativamente poco sofisticada tecnología de extracción en muchos de esos años.

De su propiedad son  tres minas de oro subterráneas: El Silencio, Providencia Sandra K, de las cuales sólo de Providencia se extrae el metal precioso en la actualidad sobre una base regular. En 2009 produjo aproximadamente 44.000 onzas de oro a un promedio de 8 gramos por tonelada, procesando aproximadamente 450 toneladas de mineral por día, de acuerdo con registros de  la compañía.

El área de licencia cubre 2.871 hectáreas entre los municipios de Segovia y Remedios en Antioquia.  Medoro considera que existe un importante potencial para ampliar el depósito y la producción de las minas, pero adelanta un estudio de viabilidad para determinar la potencialidad económica.

Históricamente, el promedio de calificaciones del oro extraído en El Silencio, Providencia y Sandra K, ha sido de 8 gramos por tonelada de oro,  12 gramos por tonelada y 6 gramos por tonelada, respectivamente.

En este ambiente de disputa permanente entre los dueños del capital y los medios de producción de un lado y los trabajadores mineros de otro, las huelgas en la Frontino Gold Mines han tenido cierta regularidad, con la consecuente repercusión en todo el nordeste minero, porque la actividad de la mina tiene gran impacto en la actividad económica y social de los municipios de Segovia y Remedios.

En 1919 se efectúa la primera huelga en la Frontino, con proyección nacional. Luego se da otra en 1926 y una tercera en 1935, cuando nace el sindicato de trabajadores, Sinfromines. El sindicato organiza otras dos huelgas (1.939 y 1958).



Minería ilegal
Hecho este paréntesis con la referencia a la historia de la Frontino Gold Mines, retomemos el tema de la legalidad/ilegalidad y otros problemas relacionados en la producción aurífera.

En declaraciones de prensa, el 23 de febrero de 2011, el Presidente Juan Manuel Santos calificó la minería ilegal como “un cáncer que debemos extirpar” y que representa daños no solo para este sector económico sino para el ambiente.

Esta práctica criminal no sólo ha generado presiones y extorsiones para los mineros que trabajan en la legalidad, sino que también ha significado daños nefastos para nuestro medio ambiente”, precisó el Jefe de Estado, tras asegurar que detrás de esa actividad ilegal estaban las Farc y las llamadas Bacrim (Bandas Criminales), que han encontrado en este negocio una alternativa para financiar sus actividades.

Por eso no extraña el balance que presentara a comienzos de octubre de 2010, el coronel Jorge Andrés Rodríguez, comandante en ese entonces de la Policía Antioquia,  cuando anunció que en cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 332 (Contaminación Ambiental) y 338 (Explotación ilícita de yacimiento minero y materiales) del Código Penal, de la Ley 99 de 1993 (utilización de recursos hídricos), de la Ley 1333 de 2009 (procedimiento sancionatorio ambiental), las autoridades cerraron en el Nordeste cerca de 40 minas, capturaron 39 personas dedicadas a la extracción ilícita e inmovilizaron e incautaron 16 retroexcavadoras y otros elementos.

Sin embargo, otra cosa piensan los mineros informales. “Se nos está aplicando la normatividad penal y administrativa, cuando la misma ley lo prohíbe”, dijo en ese entonces Diego Armando Ruiz, minero de Briceño y presidente de la Confederación Nacional de Mineros Medianos, Pequeños y Artesanales de Colombia, que agrupa a 80 organizaciones, entre ellas las del Bajo Cauca y Nordeste antioqueño.

Ruíz afirmó enfáticamente que los mineros no son delincuentes y que, por el contrario, “somos víctimas de los ilegales. Somos el motor de la productividad en el Bajo Cauca y Nordeste antioqueño. No tenemos cultivos ilícitos, no robamos, no extorsionamos, trabajamos honradamente. Que nos permitan trabajar de acuerdo a las leyes establecidas por el mismo Gobierno. Eso es lo que pedimos”[2].

Invasión de minas y orden público
La minería ilegal es entonces el primer problema asociado a la actividad extractiva del oro. El segundo problema se asocia con la invasión de las minas, lo cual genera un conflicto social.

Apogeo significa en el Nordeste, buena producción de oro y por ende atracción desmedida de población. Segovia es sinónimo de desorden e incapacidad administrativa para proveer los servicios que demanda la afluencia de población (pueden llegar hasta 8.000 personas y una vez termina el apogeo se queda el 30%). Hay proliferación de enfermedades, aumento del consumo de licor y de mercancías en general, aumentan las invasiones en busca de vivienda.

El tercer problema se refiere al orden público, relacionado en parte con el número de invasores a los predios de la Frontino Gold Mines y el incremento en el número de informales que acceden a las minas.

En esta situación, el Estado no ha podido ejercer un adecuado papel de árbitro, es decir, atender en forma cabal a los derechos privados de la compañía y por otro lado, ofrecer una solución que satisfaga a los mineros informales, que no ven opciones para acceder al recurso del oro, monopolizado por la FGM que tiene título a perpetuidad del subsuelo, argumento que esgrimen los mineros informales para invadir sus predios.

El cuarto problema es la presencia de grupos armados al margen de la ley, que bajo diferentes modalidades de extorsión usufructúan los yacimientos. Por ejemplo, en su momento fue bien conocido que los paramilitares respaldaron la mina El Silencio con la condición de hacerse partícipes del 50% del material extraído.

Sin embargo, también hay que reconocer, que pese a toda esta problemática, la actividad minera en el nordeste -teniendo como eje a la FGM- ha servido de incentivo para que los mineros informales se organicen mediante la creación de asociaciones, que en últimas pretenden legitimar y visibilizar su actividad. De eso nos ocuparemos en el cuarto y último artículo de esta serie.




[1] Ver publicación del diario El Colombiano “Sindicato rechaza venta de la Frontino Gold” del 27 de abril de 2010. 
[2]“Minería Informal, en una encrucijada” en INFORMACIÓN MINERA DE COLOMBIA: www.imcportal.com

miércoles, 3 de febrero de 2016

Nordeste minero antioqueño, el otro “Dorado”: (II) Las ideas políticas y presencia de grupos al margen de la ley con la consecuente reacción militar

En el primer artículo de esta serie sobre el Nordeste minero antioqueño se hizo la caracterización geográfica y económica de la zona. En esta ocasión nos ocupamos del aspecto político, para mirar cómo fueron germinando inicialmente las ideas liberales en algunas regiones como el Nordeste y posteriormente, a comienzos del siglo XX, las ideas de izquierda.

Según el historiador Jorge Orlando Melo[1], despuntando la república, Antioquia era predominantemente una región conservadora, aunque con zonas liberales como Rionegro, El Retiro, las áreas mineras del Nordeste y las de nueva colonización como Urabá y Puerto Berrío.

En el caso del Nordeste, a comienzos del siglo XX empezaron a florecer ideas de izquierda alentadas por líderes como María Cano,  Ignacio Torres Giraldo y Raúl Eduardo Maecha. Después de terminado el Frente Nacional, poblaciones mineras como Segovia y Remedios reanudaron desde 1972 sus preferencias por las ideas de izquierda[2],  las cuales se hicieron evidentes en las elecciones de 1986 y 1988, cuando ganó la Unión Patriótica (UP), nacida de los acuerdos de paz entre el gobierno y las Farc.



Fue justamente en 1988,  cuando, como represalia de los grupos paramilitares y los caciques políticos liberales de la región, se produce una de las masacres más atroces de la historia violenta reciente de Colombia y de Antioquia, la de Segovia, ocurrida el 11 de noviembre de ese año[3]. Hay que anotar que 1988 se conoce precisamente como el año de las masacres, con un total de 60 en el país, 10 de ellas perpetradas en Antioquia. Después de ese año, aunque el Partido Liberal recobró el poder en Segovia y el Nordeste minero, la violencia no desapareció[4].

El Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Conciliación (CNRR) definió como un caso emblemático el proceso de violencia de la subregión minera (Remedios y Segovia), durante el período comprendido entre los años 1982-1997, caracterizado por los profundos cambios políticos e ideológicos del conflicto armado y sus diversas manifestaciones violentas: “(…) que condujeron a la aniquilación  de una verdadera cultura democrática y donde los mecanismos de victimización persistentes han sido las masacres de grandes dimensiones e impactos.”[5]

Un completo estudio del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia[6] precisa que ya para el periodo 2004-2007 fueron elegidos movimientos de carácter cívico por fuera de los dos partidos tradicionales. Sin embargo, la violencia siguió presente. Según la revista Noche y Niebla[7] entre 1997 y 2003, hubo en la región 346 acciones violentas, 201 de ellas atribuidas a la guerrilla (165 del ELN, 15 de las Farc, 10 en compañía y 11 sin especificar), 115 a los paramilitares y 74 al Ejército.

Precisa el INER en su estudio que el Estado inauguró su presencia militar en el Nordeste en la década de 1960 en respuesta a la presión de grupos económicos (medianos ganaderos, paneleros y compañías mineras). En los años 1973 y 1974 el Ejército (Brigada V de Bucaramanga)  llevó a cabo la Operación Anorí (I y II) en contra del ELN, en la cual fueron abatidos sus cabecillas, los hermanos Fabio y Manuel Vásquez Castaño. Luego la organización guerrillera se reagrupó y formó tres frentes para operar en Remedios, Segovia y Yalí.

En 1975 el gobierno instaló el batallón Miguel Antonio Caro y a finales de ese año se creó la base militar del batallón Bomboná. En los años 90 la región pasó de la jurisdicción de la V Brigada de Bucaramanga a la IV Brigada de Medellín.

En 1982 comenzó a operar el MAS, Muerte a Secuestradores, un grupo paramilitar que actuaba siguiendo órdenes del Batallón Bomboná, según demostraron investigaciones posteriores. En este periodo son perpetradas las primeras masacres del Nordeste -como lo reseñamos al comienzo- en Remedios y Segovia.

Dada la crítica situación de orden público que se presentaba en las regiones del Magdalena Medio y Nordeste antioqueños, por disposición No 004 del Ministerio de Defensa del 17 de marzo, el 3 de abril de 1983 empieza a operar la Decimocuarta Brigada del Ejército, con sede en Puerto Berrío y con jurisdicción en el Nordeste antioqueño y el Magdalena medio colombiano (Antioquia, Santander y Boyacá). Ya en 1990 se reforzó la seguridad en la zona con la Brigada Móvil número 1, el batallón Rifles y el Cuerpo Élite de la Policía y en 1991 se incorporó la Brigada Móvil número 2.

Pero la soberanía del Estado seguía siendo disputada por grupos como el ELN y el EPL (que se desmovilizó en los años 90) y los guerrilleros de las Farc, que precisamente habían llegado al Nordeste y Bajo Cauca procedentes del Magdalena Medio con el fin de apoyar al ELN, debilitado tras la operación Anorí .



Las Farc se dieron a conocer en 1981 con el asalto al principal comprador de oro de la región y el secuestro y posterior asesinato -pese al pago de una recompensa de 10 millones- del hacendado Jesús Antonio Castaño González (Padre de Vicente, Fidel y Carlos), lo que después originó un gran movimiento paramilitar en la zona, cometiendo las masacres ya mencionadas y gran cantidad de muertes selectivas.

Sin embargo, fue la voladura del oleoducto de Machuca en el corregimiento Fraguas de Segovia, lo que provocó la represalia paramilitar contra el ELN, con la creación del Bloque Héroes de Machuca, adscrito a las Autodefensa Unidas de Colombia, AUC.

Las autodefensas, creadas en 1982 por los Castaño para perseguir con el Ejército a la guerrilla que había asesinado a su padre, tenían al comienzo una baja capacidad militar, reducida a hacer inteligencia en las cabeceras municipales. La ayuda militar, apoyo logístico y entrenamiento del ejército de Puerto Berrío (XIV Brigada), “ampliaron su radio de acción y generaron el respaldo de ganaderos del Magdalena Medio para sostener a sus hombres hasta que lograron aliarse con el narcotráfico, lo que les ayudó a consolidarse”[8].

En 1988 apareció el Grupo Muerte a Revolucionarios del Nordeste (MRN) que al mando de Fidel Castaño perpetró la masacre de 46 personas en Segovia[9]; en 1991 aparecen las Autodefensas del Nordeste Antioqueño, Ana; en 1994 la Fuerza del Pueblo en Acción; en 1996 Muerte a Comunistas y Guerrilleros (Macogue); en 1997 el grupo de Autodefensas del Nordeste, Gan.

En el próximo artículo nos ocuparemos de otros problemas asociados a la explotación aurífera, empezando por el de la legalidad/ilegalidad de la actividad minera.




[1] Melo, Jorge Orlando. Progreso y guerras Civiles entre 1829 y 1851. En “Historia de Antioquia”. Medellín. Suramericana de Seguros, noviembre de 1988. pp- 101-116.
[2] En 1980 el Partido Comunista organizó en Segovia la Juventud Comunista, Juco.
[3] La matanza se inició cuando varios paramilitares armados y encapuchados ocuparon en medio de la oscuridad y el silencio de la noche la plaza central de la población, tras intimidar y reducir  a la alcaldesa y su equipo de gobierno,  luego recorrieron a pie el pueblo con lista en mano y asesinaron  en total a 46 personas (36 hombres y 10 mujeres, de los cuales 4 eran menores de edad y uno era adulto mayor). Otras 60 personas resultaron heridas.
[4] Hay que decir, que masacres anteriores se habían registrado desde comienzos de la década del 80.
[5] http://www.semanaporlamemoria.com, 15 nov-dic 15 de 2011, resumen ejecutivo. Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (Grupo Memoria Histórica).
[6] Publicado en el año 2007 y dirigido por la investigadora Clara Inés Aramburo Siegert. 
[7] http://www.nocheyniebla.org. Banco de datos de derechos humanos y violencia Política del Cinep. 
[8] Aramburo Siegert, Clara Inés, et al. (2007). Nordeste Desarrollo regional: una tarea común Universidad-Región. Instituto de Estudios regionales, Iner, Universidad de Antioquia. 
[9] En mayo de 2013, el ex presidente de la Cámara de Representantes y ex diputado de Antioquia, César Pérez García, fue sentenciado por la Corte Suprema a 30 años por ese crimen, cometido por los paramilitares del Magdalena Medio y de Urabá en noviembre de 1988.

miércoles, 27 de enero de 2016

Nordeste minero antioqueño, el otro “Dorado”: (I) Caracterización histórica y poblacional de la región

La riqueza -y la codicia y avaricia del hombre en pos de ella- han propiciado el emprendimiento de grandes y quizás quijotescas empresas, que en el caso del  Reino de la Nueva Granada, y en general en toda la América hispánica, estaban permanentemente alentados por leyendas de “El Dorado”.

El oro, o más bien su búsqueda incesante, marcó entonces un derrotero a la conquista y poblamiento de nuevos territorios, comportamiento que de alguna manera siguió el mismo lineamiento en el proceso de conformación de la república, luego de la independencia.

Es el caso de muchos sectores de la geografía nacional, como el del departamento de Antioquia, y particularmente en éste, el Nordeste minero, cuyo núcleo desde La Colonia ha sido el hoy municipio de Remedios.



Dada esa realidad -casi que ancestral- sorprende ver y constatar las grandes problemáticas de las zonas mineras (especialmente las auríferas), donde “El Dorado” sigue latente, pero que quizás -y esta es una gran contradicción- genera para la mayoría -más que posibilidades- condiciones de pobreza, miseria, desarraigo, desplazamiento forzado y hasta la muerte[1].

¿Están las manifestaciones violentas directamente relacionadas con los problemas sociales derivados de la explotación de la riqueza en el Nordeste minero antioqueño?, es la pregunta que cabe hacerse y cuya respuesta parece obvia, sí.

A partir de hoy les ofrezco a los lectores varias entregas (cuatro artículos) sobre este complicado tema. En el primero, que corresponde al día de hoy, me ocupo de la caracterización y proceso de poblamiento de la zona minera antioqueña. En el segundo, se abordará el aspecto político, para mirar cómo fueron germinando inicialmente las ideas liberales y después de izquierda en la zona. En el tercer artículo se hablará de los problemas asociados a la explotación aurífera y en el cuarto -y último- se hará referencia a las organizaciones sindicales y sociales surgidas alrededor de la minería en el Nordeste, y se sacarán algunas conclusiones.

Caracterización de la zona minera antioqueña
La Región del Nordeste Antioqueño está localizada sobre la margen oriental de la Cordillera Central, al suroeste de la Serranía de San Lucas y entre los ríos Porce, Nechí, Nus y Alicante. Está conformada por los municipios de Amalfi, Anorí, Cisneros, San Roque, Santo Domingo, Yolombó, Vegachí, Yalí, Remedios y Segovia, con una extensión de 8.544 kms2 (13.6% del total del departamento). Tiene 180.695 pobladores (cifras de 2004).

Planeación Departamental identifica tres subregiones en el Nordeste: La Meseta (Anorí, Amalfi, Yolombó, Yalí y Vegachí); Nus (Cisneros, San Roque y Santo Domingo) y la Minera (Remedios y Segovia). La zona de impacto minero se ubica desde la cuenca del Río Mata (límites municipales de Segovia y Amalfi) en el área de la vertiente que baña la cuenca del Río Cauca (ríos Pocuné, Cuturú y Pescado) y la subcuenca del río Nechí, en su costado oriental hasta el río El Bagre, en su extensión al Bajo Cauca.

Proceso histórico de poblamiento
La zona originalmente estaba poblada por los indígenas Tahamíes y Yamecíes, que fueron desalojados y/o exterminados por los españoles, quienes llegaron a esos territorios desde finales del siglo XVI atraídos por noticias de riquezas auríferas. El primer ciclo del oro (1.580-1.630), se caracterizó por emplear mano de obra indígena y pobladores africanos traídos a esos territorios para ser esclavizados. Tuvo su epicentro en Santa Fe de Antioquia (Fundada en 1.541). A finales de ese siglo el epicentro minero se trasladó a Remedios (fundada en 1.560), luego a Cáceres (1.576) y después a Zaragoza (1.581).

Ya en el siglo XIX, el proceso de construcción nacional se enmarcó en tres dinámicas regionales: fundación de poblados, establecimiento de empresas rentables como las compañías mineras y el enlace de las regiones a través de vías férreas (Ferrocarril de Antioquia en nuestro caso).


También se dio impulso a actividades económicas y a la tecnificación de procesos productivos. Fue así como se contrató a los técnicos extranjeros, Carlos Segismundo De Greiff y Tyrell Moore, quienes introdujeron el molino de pistones, lo cual mejoró la explotación minera. Toda esa dinámica derivó en la creación de más empresas mineras de carácter asociativo, como la Sociedad de Minas de Antioquia (1.828) y la Compañía Minera de Antioquia (1.874).

Para 1880, con la consolidación de la minería como actividad productora moderna, ya estaban en Colombia grandes compañías mineras, de capital foráneo: Colombian Corporation en Anorí; compañía Francesa en Segovia, Nechí y Zaragoza; Pato Mines en Nechí y la Frontino and Bolivia Company (posteriormente Frontino Gold Mines) en Remedios y Segovia.  Esta empresa es la única que sobrevivió hasta el siglo XXI, sin embargo, en 2010 sus activos pasaron a la canadiense Medoro Resources, que hoy es su propietaria a través de su filial en Colombia, Zandor Capital[2].

En el período comprendido entre las dos guerras mundiales (1.930-.1950), que avivó la necesidad de oro, compañías como La Frontino Gold Mines en Segovia y la Pato Gold Mines en Zaragoza -según el investigador Gabriel Poveda Ramos- extrajeron las tres cuartas partes de la producción de oro del departamento de Antioquia[3]. Después de la Segunda Guerra Mundial, el oro colombiano perdió competitividad internacional, hecho que sumado a la violencia política (liberal-conservadora), expulsó a muchos pobladores de la región.

En la siguiente entrega se hará énfasis en este aspecto político, para mirar cómo en un departamento tradicionalmente conservador como Antioquia, las ideas liberales se consolidan en algunas regiones como el Nordeste, donde además, en los albores del siglo XX empiezan a germinar ideas de izquierda.



[1]En el último episodio conocido y que dio origen a un paro de varias semanas en Segovia y Remedios, fueron asesinados los mineros Fernando Silva y Andrés Bedoya en Segovia, al parecer por el Clan Usúga a mediados de Octubre de 2015.
[2] En el reciente paro minero de noviembre de 2015 en el Nordeste antioqueño, el gerente de la mina El Congote, Dionny Ramírez, fue enfático en decir que lo que ellos pedían era que se retiren los amparos administrativos que tiene la multinacional canadiense.
[3] Poveda Ramos, Gabriel. Breve Historia de la Minería. En “Historia de Antioquia”, Medellín, Presencia Ltda. p.221.

miércoles, 20 de enero de 2016

Crisis económica mundial como consecuencia del cambio de patrón monetario y el fin de la era del petróleo

Por estos días son recurrentes las noticias que dan cuenta de una gran crisis económica mundial y de la descolgada a la baja de los precios del petróleo; mientras que analistas de todos los rincones y centros de estudios dan sus explicaciones aquí y allá sobre lo que está pasando.

En este artículo, además de referirles lo que está sucediendo y contarles las causas- en lo que coinciden muy acertadamente los analistas- quiero ir un poco más allá para tratar de hacer notar otras posibles causas ocultas, la trascendencia de lo que está pasando realmente y los profundos cambios que se avecinan, o que de hecho ya están ocurriendo.

Crisis: la punta del Iceberg
De la crisis económica que se empieza a vivir y que se padecerá en todo el 2016, ya son conscientes los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, que acaba de bajar su pronóstico de crecimiento del PIB mundial del 3.6% al 3.4%.  Ese reajuste, según el FMI; se debe a “los ajustes que están ocurriendo en la economía mundial: la desaceleración generalizada de las economías de mercados emergentes, el re-equilibramiento de la economía china[1] , la caída de los precios de las materias primas y el repliegue paulatino de las condiciones monetarias extraordinariamente acomodaticias en Estados Unidos”. El FMI también prevé que la contracción en América Latina será del 0.3%, debido a la profunda recesión de Brasil, cuya economía caerá un 3.5% este año[2].

En el caso colombiano, aunque el DANE aún no revela los datos de crecimiento del PIB en 2015, el Banco de la República estima que habría sido del 3.2% y que este año podría estar entre el 2.5% y el 3%[3]. Un muy bajo crecimiento con una inflación desbordada del 6.77% (impulsada por el marcado aumento de la inflación de alimentos, que fue del 10.85% al cierre de 2015) y que se presume seguirá este año por las nubes por cuenta de los efectos del fenómeno climatológico del niño (que afecta la producción agropecuaria) y de la depreciación del peso (que aumenta los precios de los insumos importados) y que afecta en general las importaciones[4].

Todo esto es lo que sale en las noticias y lo que  se desprende de los análisis de los expertos, pero en el fondo todo ello está relacionado con profundos cambios en la economía global, a los cuales haremos alusión después de mirar lo que está pasado con el petróleo.




Panorama poco halagüeño para el crudo
La Organización de países productores y exportadores de petróleo, OPEP -que incrementó sus miembros en diciembre con el regreso de Indonesia[5] después de siete años- está registrando un exceso de oferta en los mercados globales por unos 600.000 barriles por día. Como si fuera poco, a ellos se sumarán los 500.000 barriles diarios a los que espera llegar en pocas semanas Irán, una vez levantadas -el fin de semana- las sanciones que pesaban sobre este país aliado de Rusia y China.

Entre tanto, Arabia Saudita -mayor miembro de la OPEP y líder de facto- reiteró el pasado domingo que está dispuesto a soportar el colapso de los precios antes que reducir su producción. El reino bombeó 10.088 millones de barriles por día en diciembre, según el más reciente informe del cartel de productores, el cual precisa que en 2016 Estados Unidos será el que más sufrirá entre los productores no miembros de la OPEP, con su producción descendiendo en 380.000 barriles al día.

La organización prevé que sus 13 miembros tendrán que bombear un promedio de 31.6 millones de barriles diarios este año, cifra que es significativamente superior a los 29.9 millones del 2015, pero inferior a los 32.18 millones que produjeron en diciembre.

Todo ello redundará en una baja constante del precio internacional del crudo, que quizás se sostenga alrededor de los US$25 dólares el barril, aunque el precio del barril de referencia de la OPEP se cotizó el lunes a US$23.58, un 4,6% menos que la jornada anterior. Este es el precio más bajo desde abril de 2003, informó desde Viena el grupo petrolero.

Esa baja en el precio se viene reflejando en la pérdida de valor de las empresas petroleras en los mercados bursátiles, como es el caso de la colombiana Ecopetrol, que según los datos de Bloomberg, perdió en los últimos 3 años US$122.200 millones de su valor en libros, al pasar de tener una capitalización bursátil de US$136.700 millones a una de US$14.500 millones. Pero además, otras han ido a la quiebra, por ejemplo, en Estados Unidos, donde el año pasado 36 empresas de exploración y producción de petróleo entraron en bancarrota o se acogieron a la protección legal con un monto de deuda cercano a US$17.000 millones.

Las razones de fondo de la crisis
Si se amplía la mirada y se profundiza un poco más, se puede concluir que la crisis obedece a otras razones más de fondo, que están relacionadas con un cambio drástico en el poder económico mundial, que está pasando de Estados Unidos a China, y con  el principio del fin de la era del petróleo.

Al parecer en este momento hay una recesión en el transporte marítimo de mercancías y ello no solamente estaría relacionado con la apreciación de muchas monedas nacionales frente al dólar que afecta las importaciones, por ejemplo, sino que la principal causa sería que China está exigiendo el pago en su moneda (yuan), razón por la cual en los Estados Unidos se estaría empezando a registrar un desabastecimiento de productos básicos.

Esto está relacionado con la intención del gigante asiático y los países BRICS -entre ellos Rusia- de abandonar el sistema de moneda fraccionaria (dinero-deuda) representado en el dólar estadounidense y volver al patrón oro, cuyo abandono habría generado un crecimiento enorme de la oferta monetaria mundial, muy superior al crecimiento total de los bienes y servicios que la sociedad es capaz de producir, lo que a su vez genera inflación, en muchos casos hiperinflación, acompañada de una fuerte devaluación de las monedas.[6]

Como si fuera poco, además de las razones ya expuestas sobre la baja en los precios internacionales del petróleo, otra poderosa razón -y quizás la más importante- es que también China estaría comprando el crudo en su propia moneda y no dólares[7]. Pero además, al parecer los chinos ya muestran considerables avances en el desarrollo de ´energías renovables´ (que estarían disponibles también para países con gobiernos favorables al BRICS), lo cual podría ser una explicación de mayor fondo a la caída de los precios del petróleo, porque todo producto que va a quedar obsoleto pierde valor, lo cual también es un mensaje para Arabia Saudita y las monarquías del Golfo Pérsico.



[1] El PIB chino continuó su ralentización el año pasado hasta un 6.9 %, aunque se mantuvo en las previsiones oficiales, según cifras divulgadas ayer  por la Oficina Nacional de Estadísticas del país asiático.[2] Brasil viene de cerrar 2015 con una contracción del 3.8%.
[3] Ver entrevista de Reuters a la co-directora del Banco de La República, Ana Fernanda Maiguashca en el diario Portafolio. Disponible en: http://www.portafolio.co/economia/banco-la-republica-preve-crecimiento-inferior-al-del-2015
[4] El DANE reveló ayer que entre enero y noviembre de 2015 las importaciones colombianas bajaron el 20.8% al sumar los US$4.243 millones.
[5] La nación asiática produjo un promedio de 700.000 barriles de crudo por día en 2015, dijo la OPEP. 
[6] Ver al respecto mi artículo del 2 de diciembre de 2015 “Reseteo del sistema financiero mundial: se acaba el dinero-deuda para retornar al patrón oro” (http://observadorpoliticoeconomico.blogspot.com/2015/12/reseteo-del-sistema-financiero-mundial.html)
[7] Irán y Rusia estarían recibiendo productos chinos a buen precio a cambio de su petróleo.