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miércoles, 24 de febrero de 2016

La guerrilla no es el principal problema de Colombia, es la corrupción

Aunque quizás la mitad de los colombianos no esté de acuerdo con el proceso de paz con las Farc -por lo menos los que se identifican con el pensamiento del Centro Democrático- el resto de los nacionales anhela la paz y por eso respalda las  negociaciones de La Habana, pese al traspiés surgido la semana pasada a raíz de la presencia en un mitin de jefes negociadores de la guerrilla junto a hombres armados en La Guajira[1].

No obstante, quienes respaldamos el proceso de paz, no podemos ser ingenuos y tragarnos enterito el manido discurso del presidente Santos, según el cual al firmar un acuerdo de paz con las Farc, quedarán resueltos, como por arte de magia, los problemas más graves y sentidos de Colombia. La economía dejará de presentar crecimientos tan mediocres como los de ahora, la contratación de obras por parte del Estado ahora sí será transparente, las EPS van a brindar atención digna y oportuna a los pacientes hoy vistos como clientes, se acabará la cartelización en las empresas para manipular los mercados y los precios al consumidor,  se dejará de perseguir y asesinar a sindicalistas y activistas de derechos humanos y se desaparecerá la corrupción en las instituciones públicas.

En primera instancia hay que tener presente que lo que se pacte en La Habana entre el gobierno y las Farc, no es el final, sino el principio de una larga carrera para lograr en Colombia una sociedad más justa y equitativa, con procesos verdaderamente democráticos y oportunidades para las clases de menores recursos. En segundo término, el proceso de paz seguramente es un paso en la dirección correcta, pero debe servir para que el gobierno y todos los colombianos centremos la atención en otros asuntos trascendentales como la recuperación de una ética pública que oriente el accionar de todos los funcionarios, que ante todo son servidores públicos.

Positivo es que se firme un acuerdo de paz, eso es indiscutible, porque supone el término de casi 6 décadas de violencia fratricida. La firma de un acuerdo es también positiva porque posibilitaría -por lo menos teóricamente- que graves problemas como el de la corrupción estatal (reflejada de mil maneras), concite el interés nacional y sea tenida en cuenta por la opinión pública, que ya no tendrá esa ´cortina de huno´ creada por la dirigencia política y económica de este país, que muestra a las Farc y a la guerrilla en general como el principal problema de Colombia.

Es indiscutible que desde hace más de 50 años la guerrilla ha generado desestabilización económica, pérdida de recursos estatales, ha propiciado grandes desplazamientos de campesinos y masacrado a miles de personas inocentes. Pero, además, ha hecho que sea la justificación perfecta para el que el Estado asigne grandes cantidades de recursos como proporción del PIB -cuyos manejos no han estado exentos de corrupción- para tener los equipos bélicos necesarios para que la fuerza pública combata a los insurgentes y trate de exterminarlos. Como eso no ha sido posible, es saludable que se negocie con la guerrilla (en este caso concreto con las Farc) y se le abra a esa organización alzada en armas un espacio de participación política.

Sin embargo, quedan asuntos tan graves por resolver como el de los paramilitares devenidos en las Bacrim y la delincuencia común en las grandes ciudades, problemas que hay que abordar a fondo y de manera integral para derrotarlos. No obstante, me atrevo a decir, que el principal problema de Colombia no es la guerrilla como se quiere hacer ver desde el discurso institucional, sino la corrupción, que hunde sus raíces en los albores de la Independencia y el nacimiento de la república y al parecer se ha enquistado, no sólo en la clase política y económica, sino en la misma sociedad colombiana. De ahí que un presidente de Colombia[2], alarmado por los altos niveles de corrupción, dijera que había que llevarla a sus justas proporciones, es decir, que roben pero poquito, que no se note.

Cortesía El Espectador


El top 10 de los casos de corrupción
Independientemente del gobierno de turno, son tantos los casos de corrupción en el país, que quedan en los registros de los noticieros de televisión como meros hechos noticiosos matizados por los goles de los futbolistas colombianos, los casos curiosos de la Costa Caribe, las excentricidades de la farándula criolla o internacional y los problemas en el servicio de Transmilenio en Bogotá.

Sin embargo, en septiembre de 2013, el diario el Espectador[3], se dio a la tarea de recoger en una investigación periodística los 10 casos más sonados y trascendentales de la corrupción en Colombia (hasta ese momento), los cuales representaban cerca de $4 billones y más de 100 implicados en los sectores de infraestructura, transporte, energía y social. La lista es la siguiente:


Caso 10: Agro Ingreso Seguro
Entidad afectada: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
Monto estimado: $12.700 millones

Caso 9: Empresa de Energía de Pereira (Enerpereira)
Entidad afectada: Empresa de Energía de Pereira
Monto estimado: $64.700 millones.

Caso 8: Coomeva EPS
Entidad afectada: Ministerio de Salud.
Monto estimado: $146.900 millones.

Caso 7: Transmilenio calle 26
Entidad afectada: Instituto de Desarrollo Urbano (IDU)
Monto estimado: $156.000 millones.

Caso 6: Vía Bogotá-Girardot
Entidad afectada: Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)
Monto estimado: $170.800 millones

Caso 5: Recursos parafiscales de la salud
Entidad afectada: Ministerio de Salud
Monto estimado: $224.000 millones

Caso 4: Recolección de basuras en BogotáEntidad afectada: Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP)
Monto estimado: $348.000 millones.

Caso 3: CaprecomEntidades afectadas: Ministerio de Salud y de Protección Social, FOSYGA, Ministerio de Hacienda y Crédito Público y Caja de Previsión Social de Comunicaciones (Caprecom).
Monto estimado: $559.500 millones.

Caso 2: IPS no habilitadas
Entidad afectada: Ministerio de Salud
Monto estimado: $943.900 millones.

Caso 1: SaludCoop EPS
Entidad afectada: Ministerio de Salud
Monto estimado: $1,7 billones.

         A esta recopilación del diario El Espectador habría que sumar dos casos actuales de corrupción. El primero de ellos el de la ampliación de la Refinería de Cartagena, Reficar[4], de Ecopetrol, cuyos costos llegaron a US$ 8.016 millones de dólares, 4.023 millones más de lo inicialmente previsto; y el de la Policía nacional, cuyas implicaciones más que económicas tienen que ver con abuso de poder, acoso laboral y abuso sexual, guardo cierta similitud con el caso del Defensor del  Pueblo, Armando Otálora.

            El caso de la policía y las denuncias de Vicky Dávila
No quiero extenderme en este caso, ampliamente debatido la semana pasada no sólo a raíz de la renuncia del director de la Policía, general Rodolfo Palomino, sino de la periodista Vicky Dávila a la FM por la divulgación de un video del viceministro del Interior, Carlos Ferro.

Quiero simplemente llamar la atención en el sentido de que el debate tomó giros inesperados, mientras que el asunto de fondo (Corrupción en la Policía) sigue intacto y tardíamente abordado por las autoridades (Fiscalía y Procuraduría) sin contar el sospechoso silencio del presidente Santos, de quien se dice también habría pedido la salida de la periodista Dávila. Porque, como bien lo dice nuestra colega Claudia Posada, “Las voces en contra -y algunas muy pocas a favor- de la clase de periodismo que hace Vicky Dávila, no deberían desviar la atención de lo esencial y gravísimo que presumiblemente está pasando al interior de la Policía”[5]

Ese es el asunto de fondo que hay que investigar, no pasarlo de soslayo porque no involucra grandes sumas de dinero -aunque a Palomino lo pueden investigar por enriquecimiento ilícito-, sino que está relacionado con un asunto tan íntimo como es el de las preferencias sexuales de las personas, pero en este caso en relación con abuso de poder y acoso laboral y sexual.

Por eso el debate debe ir más allá de si la periodista violó ese derecho a la intimidad o no (que en mi parecer efectivamente lo hizo), además de que el video no evidencia la existencia de la llamada Comunidad del Anillo, que es en lo que se deben concentrar los entes investigadores para dar con los responsables y develar claramente su modus operandi, así como sus posibles nexos con congresistas.





[1] Los embajadores de Cuba y Cuba y Noruega, países garantes del proceso de paz en Colombia, buscan esta semana el regreso a la mesa de negociaciones de los comandantes de las Farc que se desplazaron a La Guajira.
[2] Julio César Turbay Ayala (Santafé de Bogotá, 1916-2005): Estadista y político liberal que fue presidente de la República entre 1978 y 1982.
[4] Caso del que sorpresivamente la Fiscalía General de la Nación exoneró de responsabilidades al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y al presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry.
[5]El Portal de Claudia, artículo “El héroe y la villana”.http://www.elportaldeclaudiaposada.blogspot.com.co/

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Luis Pérez Gutiérrez, líder populista o visionario incomprendido

Cuando se habla de Luis Pérez Gutiérrez en la política antioqueña, en el imaginario colectivo inmediatamente se asocia su nombre con el de la corrupción. De hecho ese fue uno de los temas recurrentes de ataque de Federico Restrepo en la reciente campaña a la Gobernación de Antioquia, mostrando a su contrincante como el malo, mientras él -heredero del legado de Fajardo- asumía el papel del bueno, del impoluto, del transparente.

Se ha creado el mito de que Luis Pérez es sinónimo de corrupción, incluso cuando fue alcalde (2001-2004) se le conocía popularmente como “Luis 15”, haciendo alusión supuestamente al porcentaje de comisión que le tocaba a él por las diferentes contrataciones del municipio de Medellín[1].

Además, gracias a sus propuestas y ejecutorias, algunos ven al gobernador electo de Antioquia como el típico politiquero populista que promete más de lo que puede cumplir, mientras que para sus seguidores es un defensor de lo público y un gran visionario que siempre piensa en grande.


De su paso por la Alcaldía de Medellín quedan obras como el Metrocable de Santo Domingo (que terminó e inauguró Fajardo), el Centro de Convenciones de Medellín y la Agencia de Cooperación Internacional (puntales de la internacionalización de la ciudad), la doble calzada a Las Palmas y el Parque de los Deseos, obras que dan cuenta de su talante visionario. Sin embargo, no le fue tan bien con otras obras como el cerramiento de la unidad deportiva Atanasio Girardot (que se tuvo que tumbar en gran parte), la llamada Torre del Ajedrez cerca a la cancha Marte, que aún no se sabe para qué sirve y el Parque de la Luces, que no a todos gusta por su falta de estética, aunque recuperó un espacio de ciudad perdido.

En lo social, Luis Pérez congeló las tarifas de servicios públicos en Medellín[2], creó las Escuelas Populares del Deporte a través del Inder, puso en marcha las Redes de Formación Artística y Cultural (Escuelas de música), empezó a dotar de internet a las escuelas públicas, creó el programa de Vaso de Leche Escolar, como complemento al servicio de restaurantes escolares; diseñó las primeras ciclovías (Rutas Verdes en su administración), dejó trazado el Plan Ciudadela Nuevo Occidente para la construcción de 20.000 viviendas y creó el Banco de los Pobres, reconocido en 2003 por la Unesco como “el proyecto social más importante para la equidad en América Latina”.

Como gobernador quiere desarrollar igualmente propuestas innovadoras, consideradas por algunos ´quijotescas´ o imposibles. Una de sus principales apuestas es la creación de la que llamó la Empresa del Desarrollo Agropecuario de Antioquia, que contará con recursos -aportados por el departamento y la nación- por $500.000 millones de pesos y que pretende dar a 150.000 campesinos un salario justo, con seguridad social y garantías de jubilación, cosa que hasta el momento no tienen los agricultores.

La idea es -con esta empresa- promover programas de comercio y liderar acciones que agilicen los procesos de inversión, asociatividad y financiación, entre otros, para generar condiciones que incentiven la inversión privada en proyectos agroindustriales y agropecuarios. Estas son otras de sus propuestas en diferentes campos.

Las apuestas de Luis Pérez para Antioquia
En infraestructura: Crear la Gran Zona Portuaria e Industrial de Urabá y una nueva ciudadela para esta subregión. Ampliación del sistema Metro para llevarlo desde Barbosa hasta Caldas y Rionegro, al igual que construir autopistas de segundo piso de Caldas a Barbosa, con ramales al Oriente y el Occidente. 

Movilidad: Unir los municipios no sólo por carreteras sino también por bulevares para peatones, motos, bicicletas y rutas verdes. Las vías de la Prosperidad deben contar con fajas adicionales de ciclorrutas, motorrutas y los bulevares peatonales. Pretende desarrollar el Plan Maestro Ferroviario con los tramos que conectan a Medellín con el Pacífico y el Magdalena Medio, como parte de la propuesta del Tren Bioceánico del Cauca,  Buenaventura (Cali – Medellín) y la Gran Zona Portuaria de Urabá. 

Educación: Creación de un nuevo modelo educativo para la vida, la sociedad y el trabajo. Actualizar los métodos y contenidos de la enseñanza, para darle mayor potencia a los aprendizajes fundamentales. Cualificar la planta docente para hacerla más apreciada y competitiva, mejorar y aprovechar los ambientes de aprendizaje y la vinculación de más actores y tecnologías a los procesos. Igualmente prometió fundar una universidad digital para todos los jóvenes del departamento.

Cultura: Fortalecer la red de bibliotecas públicas, haciendo especial énfasis en el fomento de la lectura y la escritura. La música, la danza, el teatro, las artes plásticas y las artes visuales deberán llegar a todas las subregiones del departamento.

Economía: Gestación de la oficina para el fomento y la protección de la actividad económica, revisión del los altos costos de los servicios públicos que ahuyentan a las empresas y generará confianza entre los inversionistas, el entorno y las propuestas de gobierno.

Seguridad: Con el Gobierno Nacional se diseñarán políticas para disminuir las cifras de violencia y la violación a los derechos humanos. Trabajará con los alcaldes y la fuerza pública en el control del orden público y en actividades de prevención, así como también hará alianzas para apoyar logísticamente a las autoridades civiles y militares en el territorio. Además, anunció la creación de una secretaría especial de Seguridad Vial que -con cámaras, tecnología de punta y apoyo de los ciudadanos- controle y brinde tranquilidad a todos los viajeros. 

Sostenibilidad: Creará el sistema departamental ambiental, “Antioquia Sostenible con Capital Natural”, fortalecido, articulado, coherente y con capacidades efectivas para que las corporaciones autónomas ejerzan su misión de protección, conservación y administración del patrimonio natural y para que respondan eficazmente a los desafíos del cambio climático, con la explotación, comercialización y consumo coherente de los recursos. 

Minería: Buscará con el Gobierno Nacional la flexibilización del tiempo y requisitos en los procesos de legalización y formalización de la explotación minera responsable y sostenible.

El Metrocable de Santo Domingo lo inició Luis Pérez

En otros aspectos el gobernador electo, considera que es necesario el mejoramiento del sistema de información catastral del departamento. En su concepto, se requiere de un óptimo sistema de información sobre tierras, que cubra todos los predios rurales y todas las formas de tenencia, que articulen el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, los catastros municipales, las oficinas de registro de instrumentos públicos y las notarías.

 Apoyará los censos departamentales de tierras y de víctimas, colaborará con asesoría jurídica en las regiones donde hubo despojo masivo de tierras y apoyará la creación de sistemas de información para identificar los lugares con alto riesgo de minas antipersona, artefactos explosivos improvisados y municiones sin explotar, entre otras.

Igualmente anunció que hará un revolcón gigante en Teleantioquia y que entidades como Benedan, la Fábrica de Licores y el IDEA deberán estar al servicio y bienestar de los antioqueños y no de unos pocos funcionarios.

Más visionario que populista
La llegada de Luis Pérez, a la Gobernación representa un giro  de 180 grados para el departamento, no sólo en su estilo para gobernar sino en el tipo de ejecutorias que quiere desarrollar, las cuáles dan cuenta de su visión y pensamiento en grande, si bien algunas suenan demagógicas o populistas y habrá que ver si las cumple y cómo las cumple.

Aunque durante su campaña para la Gobernación de Antioquia, en los recorridos por las subregiones, en donde organizó eventos masivos, se centraba en dar a conocer sus promesas más populares, como la disminución en las facturas de servicios públicos y la modernización del agro, su programa de gobierno tiene un contenido bastante innovador y de amplio espectro, como se desprende de las diferentes propuestas que se acaban de esbozar.

 Justamente en los debates los demás candidatos -especialmente el fajardista Federico Restrepo- llamaban la atención sobre la desproporción de sus propuestas y su escaso presupuesto[3].  Luis Pérez respondió que estas obras serán financiadas a través de Alianzas Público Privadas (APP), las cuales fueron implementadas en Colombia en 2012[4].

Pérez ratificó sus promesas el domingo 25 de Octubre, luego de conocerse su elección, en su sede del Hotel Nutibara. “En nuestras propuestas hay seriedad. Son promesas que necesita la gente. Son sueños que necesitamos en Antioquia. La campaña cayó, desafortunadamente, en discutir propuestas grandes hechas por Luis Pérez y otros candidatos diciendo que no se podían hacer”.

A sus 64 años, Luis Pérez ha argumentado que la experiencia como ingeniero, máster en matemáticas y su paso por la Alcaldía de Medellín, le dan la experiencia necesaria para volver realidad sus propuestas, que de concretarlas sin visos de corrupción, lo catapultarán como un dirigente visionario, no demagógico y populista, que habrá sabido imprimirle al departamento las grandes obras de desarrollo y bienestar social que requiere en este milenio.


[1] En el 2012 la Fiscalía archivó las investigaciones en su contra, incluido el proceso por el famoso  escándalo de la vajilla de EPM.
[2] Ello ocurrió  a partir del 9 de abril de 2001, beneficiando especialmente  a los estratos 1,2 y 3.
[3] La mayoría de sus ideas son obras de infraestructura muy costosas, lo que marca una diferencia grande  con el fajardismo.
[4] Son concesiones en las cuáles las empresas privadas financian y operan las obras por un tiempo. El modelo ha funcionado bien en la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).