jueves, 9 de julio de 2015

CRISIS DE GRECIA PUEDE CONDUCIR A UN CAMBIO DE PATRÓN MONETARIO MUNDIAL

En el actual panorama de incertidumbre originado en la disputa hegemónica entre Estados Unidos, China y la Unión Europea, acompañado de un ambiente de crisis económica inminente, así como la posible salida de Grecia de la zona euro, se ve cada vez más posible que la moneda china (basada en oro) desplace al dólar fiduciario como moneda de referencia mundial. Esa decisión, que puede estar más próxima de lo que podría pensarse, ya ha sido mencionada incluso por publicaciones tan reconocidas como Bloomberg y la revista Forbes en su edición mejicana, y es actualmente sopesada por los chinos, quienes discuten las estrategias para tumbar al dólar a través de la bolsa de comercio de oro en Shanghái.

En pocas palabras, controlando el mercado de fijación del precio del oro (en yuangs), China puede decidir asociarlo a su moneda y, desde ahí, devaluarla o apreciarla su antojo, arrojando el dólar a la basura de las divisas. Cabe mencionar que en los últimos años el dólar estadounidense pasó de representar el 80% del comercio mundial de bienes y servicios a comienzos de esta década, a sólo el 60% a la fecha, según el Banco Mundial.



No obstante, el detonante del reseteo (´borrón y cuenta nueva´) del sistema financiero mundial será Grecia, ya que su decisión de no seguir pagando al Fondo Monetario Internacional, FMI, y al Banco Central Europeo, BCE, puede marcar la ´bajada de bandera´ para que los países BRICS inicien una serie de acciones para modificar el sistema monetario.

El pasado 30 de junio Grecia cayó en incumplimiento del pago de una deuda de US$1.550 millones de dólares con el FMI[1] y el fin de semana el pueblo griego, al ser convocado en referéndum, inteligentemente dijo no a las medidas dracononianas de sus acreedores, lo confiere un mayor poder de decisión y maniobra al gobierno del primer ministro griego, Alexis Tsipras.

Grecia asfixiada por los bancos
En las negociaciones que ahora retoma en Bruselas, Tsipras, debe lograr, no sólo un acuerdo favorable a los ciudadanos griegos y que esté acorde con lo que ellos decidieron en las urnas, sino que le permita abrir el corralito que rige des el lunes 29 de junio -que autoriza retirar un máximo de 60 euros por día y persona- e ir recuperando la economía.

En su intervención tras la victoria, Tsipras dio algunas de las claves de su línea negociadora: ante todo restablecer la normalidad en los bancos; luego lograr una fórmula de un acuerdo que ofrezca una perspectiva de financiación a medio plazo y para la reestructuración de la deuda. Con ello dejó claro que los ciudadanos no pueden esperar milagros, y menos tras cinco meses de interminables negociaciones entre el gobierno griego, formado por Syriza[2] y el partido soberanista ANEL, y los acreedores del país (UE, FMI, BCE).

Y es que la crisis de pago que sufre Grecia no es reciente. Tras sendas líneas de créditos de 240.000 millones de dólares acordados desde mayo de 2010, a Grecia se le avizoraba un negro futuro inmediato, pues “ya en ese año el FMI sabía que el Estado griego no podría pagar nunca su deuda pública acumulada, lo que impactaría gravemente en los bancos privados que la habían comprado, motivados por su codicioso afán de ganancia”, dice Mario Briones.[3]



Entre los bancos extranjeros que más deuda pública griega habían adquirido estaban los alemanes y los franceses, esperanzados en las ganancias que les reportarían los altos intereses aplicados a los créditos, en momentos en que las economías reales de ambos países se venían abajo por los efectos de la crisis mundial del 2008.  Por eso -aclara Briones- ese plan no se diseñó para salvar a Grecia, sino que hacía parte de una estrategia que permitiera traspasar la deuda griega-en poder de los bancos privados alemanes, franceses y algunos españoles-  para transformarla en deuda pública de cargo del Estado griego, es decir, que en últimas recaería sobre todos los ciudadanos griegos, reviviendo nuevamente el conocido viejo principio de que el sector financiero “privatiza las utilidades y socializa las pérdidas”.

Un reciente informe sobre Grecia (Greece: solidarity and adjustment in times of crisis) deja claro que los ingresos salariales cayeron el 27% entre 2009 y 2014, mientras que los impuestos han subido en un 337% para los grupos de menor ingreso y menos del 10% para los de ingresos más elevados. Además precisa que el 10% de la población más pobre ha perdido el 82% de sus ingresos desde 2008.

Ahora bien, con ese panorama sobra decir que no es que Grecia no quiera pagar, sino que realmente no puede hacerlo, pues es materialmente imposible que pueda devolver una deuda pública equivalente al 190% de su PIB -y esto es algo que era ya evidente hace cinco años-. Por eso, salvo que la Troika[4] quiera llegar hasta el final y fuerce la salida de Grecia del euro para dar ejemplo al resto de países de la Unión, la nueva negociación se centrará en los mecanismos y facilidades pago, incluso ya se habló de un plazo de 20 años.

Y es que los acreedores no se pueden dar el lujo del no pago, pues en la última auditoría del FMI sobre el Banco Central Europeo, se evidenció que éste no tiene dinero real (liquidez) en el sistema, sino acciones derivadas. El total de la deuda entre Grecia, Italia, España y Portugal representa 120 billones de dólares en acciones derivadas; es decir, pagarés entre los diferentes bancos que actúan de avaladores cruzados de esas mismas deudas.

Eso llevaría al fracaso del euro y por ende de la Unión Europea, pero además, como esos 120 billones de derivados de deuda terminan, a su vez, en el banco norteamericano JP Morgan, el impago de Grecia (seguido eventualmente de los de España, Italia y Portugal) acabaría también con la economía de Estados Unidos y su moneda de referencia mundial: el dólar.

Consecuencias de la salida de Grecia de la Unión
Aunque tras los resultados del referéndum el primer ministro, Alexis Tsipras, aseguró que la decisión de los griegos "no es una ruptura con Europa", sino que "refuerza nuestro poder de negociación", el NO, deja planteada la posibilidad de que Grecia se vea forzada a abandonar la unión monetaria de la zona euro, lo cual puede traer importantes implicaciones para ese país y para el orden financiero internacional.

En la práctica, si un miembro insolvente de la Eurozona se queda sin la cobertura del BCE, como le está pasando a Grecia, se puede ver obligado -para salvar su sistema financiero- a introducir la moneda nacional, ya sea de forma temporal o definitiva, que tampoco es un camino desprovisto de espinas, porque ello provocaría una devaluación de su nueva moneda y también dejaría a los acreedores parcialmente sin cobrar.

Sin embargo, desde el punto de vista jurídico no están claros los procedimientos, ni los derechos y obligaciones que tendría respecto a sus antiguos socios y viceversa, por lo que Grecia entraría en un auténtico limbo legal. Sobre el particular, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, anunció que se haría uso “de todos los recursos legales” para evitar una salida del euro, incluyendo acciones ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.



“Si fracasa el euro fracasa Europa”, sentenció esta semana a la prensa la canciller alemana, Ángela Merkel, una de las líderes más influyentes del viejo continente, al referirse a la gravedad de la coyuntura que enfrenta la UE y Grecia.

Por lo pronto los líderes de la zona euro dieron este martes plazo hasta el domingo al primer ministro Tsipras, de ofrecer reformas profundas a cambio de un tercer salvamento financiero de Grecia. En caso de que Europa rechace la propuesta, el gobierno griego podría proclamar el estado de urgencia, confiscar el Banco Central de Grecia e imprimir euros por sí mismo (Grecia dispone de las planchas necesarias para imprimir billetes de 20 euros).

Lo cierto del caso es que lo suceda con Gracia, con el positivo resultado de la consulta al constituyente primario y la negociación que se logre, puede ser el catalizador para que Grecia y los otros tres países mencionados (Italia, Portugal y España), en una reacción en cadena, se marginen de la zona euro.

Lo que pase con Grecia -y eventualmente con los otros tres países- puede hacer inclinar la balanza en favor de los intereses de los chinos (secundados por Rusia), en detrimento de la Unión Europea y los de Estados Unidos (país considerado como un imperio en decadencia), mientras que China va en ascenso, aunque todos con graves problemas por resolver.

Primeros movimientos de China y los BRICS
Mientras Grecia se revela ante el FMI, el banco asiático de infraestructuras del BRICS está listo para su estreno en 57 países, incluyendo Reino Unido, Alemania, Italia y Francia, puntales de la Unión Europea.  También España se acaba de asociar a este banco, que fue lanzado el pasado martes por el BRICS y que va camino a absorber al Banco Central Europeo como entidad emisora de la moneda, dada su situación de iliquidez.

La semana pasada Li Keqiang, primer ministro chino, estuvo en Bruselas, donde se entrevistó con el presidente del parlamento europeo, Martin Schultz y se comprometió a mantener las inversiones en la zona euro, “ya que éste no es solo un problema europeo sino que está conectado con las relaciones entre China y Europa también, y es un problema para el mundo”.

En consecuencia, el caso de Grecia no es nada más que el detonante de un gigantesco cambio de la ordenanza global. En otras palabras, el impago de la deuda griega con el FMI, la banca privada europea y el Banco Central Europeo, implicará que, primero, 17.000 millones de euros que se habían “apostado” a favor de esa deuda en el mercado de derivados[5], se evaporen del mercado, causando la quiebra de diferentes bancos.

Según el analista de los servicios secretos de USA, Tom Haneghan, la inclusión de Italia, España y Portugal en esa marea hará que “el boquete al sistema” alcance los 17 billones de euros, significando el final del actual sistema monetario.

Y es que el cáncer del dinero-deuda está haciendo metástasis. Puerto Rico como estado Libre asociado de los Estados Unidos se acaba de declarar en bancarrota al sumar una deuda pública impagable de 73.000 millones de dólares,  y Estados Unidos no lo rescatará.

 "No vamos a permitir que la pesada carga de la deuda heredada nos arrodille. No podemos permitir que nos obliguen a escoger entre pagarles a policías, maestros y enfermeras, o pagar la deuda. Otro camino es posible. Debemos actuar ahora, juntos. Todos tenemos que compartir la responsabilidad, y el sacrificio, para poder así compartir los beneficios de una economía puertorriqueña en crecimiento", ha sentenciado en declaraciones de prensa el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla.

Entre tanto, para el pueblo griego, la no cancelación de la deuda y por lo tanto la salida de la zona euro parece ser el mejor camino, lo que además, sería una clara señal para que China y los BRICS den de una vez por todas el atrevido paso de sacar de circulación al dólar fiduciario norteamericano como moneda de referencia, y posicionar al yuang chino, basado en oro, como la nueva moneda de referencia internacional.





[1] El próximo gran pago de deuda de Grecia está previsto para finales de este mes de julio y en agosto, cuando deberá redimir bonos en poder del BCE por un total de 6.800 millones de euros.

[2]  Partido político griego de izquierda actualmente en el gobierno del país. Inicialmente fue fundado como una coalición de varios grupos (13 en total) y políticos independientes de una amplia gama de tendencias dentro de la izquierda.
[3] Ver su artículo “Grecia, el pueblo que no quiere vivir de rodillas”, disponible en http://www.elciudadano.cl/2015/07/05/184408/grecia-el-pueblo-que-no-quiere-vivir-de-rodillas/ (consultado el 6 de julio de 2015).
[4] El término Troika procede del ruso y en este caso designa la alianza entre el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea.
[5] Los derivados son productos que se instrumentan en forma independiente de operaciones concretas, como compra de bienes, de divisas, o asunción de un crédito. Su verdadera finalidad es compensar las fluctuaciones en los precios de productos básicos, divisas o tasas de interés.

jueves, 2 de julio de 2015

DEMOCRACIA SIN PARTIDOS Y PARTIDOS SIN DEMOCRACIA EN COLOMBIA

Lo que ha venido ocurriendo -y lo que está por venir- en la definición de avales y respaldos a los candidatos a la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, reafirma lo expresado en esta misma columna de opinión el pasado 4 de junio[1], en el sentido de que los partidos políticos en Colombia se mueven más por intereses burocrático-electorales representados por diferentes grupos o facciones en su interior, que por idearios colectivos que apuntan al bien común.

Hoy la disputa electoral por la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín es bastante compleja, dados los contactos y alianzas entre sectores que -quizás no ideológicamente- pero sí por su concepción de la función del Estado y su estilo de gobierno, parecían muy distantes. Hace menos de un año, cuando comenzaban a definirse los perfiles de los candidatos y los apoyos, aparecían claramente identificadas tres fuerzas políticas: El fajardismo, el uribismo y el santismo.

Las alianzas entre esas fuerzas, no sólo eran impensables, sino incluso casi imposibles. Sin embargo, hace unas tres semanas comenzaron contactos y acercamientos, algunos casi improbables, como la eventual alianza entre Uribe y Fajardo, apoyados por el Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, para cerrarle el paso a Luis Pérez Gutiérrez, quien lidera la intención de voto en prácticamente todas las encuestas. Pérez cuenta con el apoyo económico del empresario Augusto López Valencia (el dueño de las tiendas D1) y con el aval de los partidos Cambio Radical y Liberal y espera el del Partido de la Unidad Nacional; además, hacia él pueden confluir apoyos significativos como el proveniente de Liliana Rendón, en caso de no ser candidata del Centro Democrático,  y una amplia mayoría del Partido Conservador.

Entre las opciones que se barajaron también estuvo la posibilidad de que Alonso Salazar aspirara no a la Alcaldía de Medellín, sino a la Gobernación de Antioquia, como estrategia del fajardismo para frenar a Pérez, sin necesidad de aliarse con Uribe. Esa posibilidad quedó abolida el fin de semana con el anuncio de la alianza de Salazar, aspirando a la alcaldía, y para la gobernación Federico Restrepo, quien cuenta hoy con el respaldo de los principales empresarios del GEA como David Bojanini (Suramericana de Inversiones) y Carlos Raúl Yepes (Bancolombia).

 Esa decisión, a parte de romper la alianza de ´los federicos´ (dejando sin respaldo a Federico Gutiérrez en su aspiración a la Alcaldía de Medellín), deja a Uribe sin un candidato propio a la gobernación, ya que tiene presiones de los empresarios antioqueños y de un grupo de parlamentarios de su partido para que no avale a Liliana Rendón como candidata al primer cargo público del departamento.

No obstante, por otro lado, le abre la posibilidad de respaldar a Federico Gutiérrez a la Alcaldía de Medellín y de inscribir a Juan Carlos Vélez como aspirante a la Gobernación de Antioquia, ya que una alianza del Centro Democrático con Luis Pérez sería impensable dada la animadversión del GEA hacia el ex alcalde de Medellín. Por ello no es de extrañar que se presenten más acomodos y sorpresivas alianzas en estas semanas y que sólo hasta el 25 de julio -cuando vence el plazo de inscripción de las candidaturas- se tenga un panorama más claro en lo que respecta a los candidatos y los apoyos con los que cuentan.

Todo ello, hace no sólo que hoy la diferencia entre estos tres sectores no sea tan nítida, sino que genera la sensación de poca coherencia ideológica y/o programática y confunde al potencial elector, especialmente a aquel que se ubica en la franja del llamado voto de opinión.


Dichos hechos, además ponen en evidencia que para los partidos, la participación política se circunscribe únicamente a la participación electoral y por eso dan tanta trascendencia a los resultados de las encuestas, que en últimas son los que conducen a alianzas y acuerdos aparentemente sorprendentes, pero que bajo está lógica no lo son. También queda evidenciado que al interior de los partidos no existen mecanismos muy claros y transparentes, o verdaderamente democráticos, para escoger los candidatos a los cargos públicos y corporaciones.

Partidos ´atrapa todo´
Pese a que desde la Constitución de 1991 se ha tratado de enriquecer las opciones del juego político en Colombia, da la sensación de que el país no pasó de un sistema bipartidista a uno multipartidista, sino que lo que existe es un multipartidismo limitado[2], pues los movimientos existentes, más que partidos con identidad, coherencia y solidez, parecen ser más empresas electorales, cuyo fin último es alcanzar el mayor número de votantes y para ello cualquier cosa vale, hasta ´venderle el alma al diablo´, lo que equivale a pactar con mi supuesto ´archienemigo´ político o ceder a las pretensiones de grupos económicos, que cada vez quieren participar de una manera activa en al manejo de los recursos públicos y en el diseño de políticas públicas que les favorezcan, en una corriente denominada Neocorporativismo, descrita y analizada por Philippe C. Schmitter[3].

Desde este punto de vista, los partidos actuales en Colombia, parecen ajustarse a la caracterización de los partidos que hiciera Otto Kirchheimer (1966) bajo el término catch all[4] (´atrapa todo´), según el cual los partidos son vistos como maximizadores de votos, sin auténticas ideologías propias.

Por eso al elector cada vez se le dificulta más identificarse con programas o proyectos, pues como dice Pasquino (2011)[5], la elección en favor de un candidato, sólo raramente se basa en el conocimiento exhaustivo y en la completa aprobación de un programa. Todo ello contribuye a que en el imaginario popular se piense que los políticos son todos iguales y que los partidos son todo lo mismo, al tiempo que se los asocia estrechamente con la corrupción.

Esto lleva a pensar que el régimen de democracia representativa en Colombia no es un sistema de partidos, sino de casas electorales orientadas a conseguir la mayor cantidad de votos, que además en su interior no tienen claramente definidos los mecanismos de elección de sus aspirantes a los diferentes cargos, o que si los tienen, quedan como letra muerta a la luz de los acuerdos y pactos pre-electorales. Ejemplo claro de ello puede ser lo que pasa actualmente en el Centro Democrático, pero que no ha sido una situación ajena a otros partidos en otras épocas.

Ni Centro ni Democrático
El Partido Centro Democrático (que tiene a Alvaro Uribe Vélez, como Presidente fundador y máximo orientador) dice estar conformado por “ciudadanos de diversos orígenes políticos  unidos por el respeto y la adhesión por la obra liderada por el ex presidente Uribe”[6], más que un partido parece una facción conformada para exaltar a un líder.

Por otro lado, nada más alejado del centro que el CD, ya que sus militantes son caracterizados hombres y mujeres de ultraderecha. Ahora, bien, al juzgar por los hechos recientes, tampoco parece ser democrático, pues al dejar sin respaldo a la ex senadora Liliana Rendón, está desatendiendo las mismas normas que había establecido para la escogencia del candidato de la colectividad a la Gobernación de Antioquia.

Recordemos que Liliana Rendón y Andrés Guerra habían acordado realizar foros en los diferentes municipios, debates televisados  y finalmente someterse a una encuesta que analizara la intención de voto de los antioqueños, para definir el candidato único a la gobernación de Antioquia.

Con un 44% de intención de voto, según la encuesta realizada por la firma Invamer-Gallup, Rendón se impuso sobre Guerra quien obtuvo un 12%. La muestra tuvo un total de 1008 encuestados en las 9 subregiones del departamento. Gracias a esos resultados, acordes con las reglas de juego, Liliana Rendón se convertía automáticamente en la candidata única del Centro Democrático para la gobernación de Antioquia. De ahí la posición de la aspirante de reclamar su aval y de ir hasta el final.

Pero además, el incumplimiento de acuerdos estatutarios y pactos entre candidatos para concejos alcaldías y gobernaciones, ha generado no solo descontentos, sino desconfianza al interior del partido. Recordemos también que le quedaron mal a Juan Fernando Jaramillo tras su acuerdo (avalado por Uribe) con Juan Carlos Vélez, según el cual él sería cabeza de lista para el concejo y este iría para la Alcaldía.

Estos hechos ponen en evidencia que se trata de un partido en el que no hay garantía democrática para cumplir acuerdos y pactos, que se violan cuando los resultados no son los esperados por algunos de sus congresistas o cuando las circunstancias aconsejan buscar pactos y alianzas con otros partidos o movimientos.

Con esta falta de coherencia y apego a la normatividad, el Centro Democrático, que tras haber obtenido el 20% de las votos del departamento en las pasadas elecciones a Cámara de Representantes y perfilarse como la principal fuerza electoral en Antioquia de cara al próximo 25 de octubre, corre el riesgo de no contar con candidato propio, por lo que la negociación con otros sectores políticos resulta ser la estrategia más clara, aunque ello implique saltarse la normas internas del juego democrático en la colectividad.

Para la Alcaldía de Medellín
Por el lado de las candidaturas la Alcaldía de Medellín, si bien las cosas aparecen menos complejas que para la Gobernación de Antioquia, es válido aplicar el mismo análisis, puesto que no hay un candidato único de la llamada Unidad Nacional, pues mientras Eugenio Prieto cuenta con el Aval del Partido Liberal, Gabriel Jaime Rico tiene el respaldo de Cambio Radical y de algunos liberales y conservadores.


Además, no se sabe si Federico Gutiérrez, que va por firmas y ya no tiene el respaldo del fajardismo, se dejará tentar por el Centro Democrático que inscribiría a Juan Carlos Vélez Uribe como candidato a la gobernación, en tanto que Alonso Salazar Jaramillo, desde su aspiración a la Alcaldía y con el respaldo del GEA, impulsará la candidatura de Federico Restrepo a la gobernación.

En el caso de la disputa por la Alcaldía de Medellín, hay también claros intereses de los empresarios antioqueños, pero que al parecer no hay unanimidad en los candidatos a los cuáles respaldan, o tal vez aplican la estrategia de darles recursos a todos, para así ganar de cualquier forma.

Según una reciente publicación de 360radio[7], a Gabriel Jaime Rico lo apoya una fracción pequeña del GEA, así como varias firmas de constructores importantes de la ciudad, sectores académicos, algunos bancos, varios gremios de la movilidad y gremios del turismo, por su trabajo en la gerencia de Plaza Mayor.

Federico Gutiérrez: tiene el apoyo de ingenieros y arquitectos, así como de otra fracción del GEA, mientras que a la fecha Eugenio Prieto no cuenta con el apoyo de grandes empresarios, en tanto que Alonso Salazar tiene un respaldo mayoritario dentro del conglomerado empresarial antioqueño, así como de empresarios del sector de la movilidad, de tecnología para ciudades y líderes de las asociaciones del centro de la ciudad.

Por su parte, Juan Carlos Vélez: cuenta con el apoyo de Manuel Santiago Mejía, quien apoya esta candidatura a través de sus empresas Corveta, AKT, Foton, Alkosto, Katronix y Kalley. También lo apoyan varios textileros y ganaderos.




[1] http://observadorpoliticoeconomico.blogspot.com/2015/06/la-disputa-politica-en-colombia-es-mas.html
[2] Parra Ramírez, Esther. “Vicisitudes del bipartidismo en Colombia”. Revista Reflexión Política. Año 1 # 1. Bucaramanga, marzo de 1999.
[3] En 2009, Schmitter ganó el Premio Johan Skytte por su "labor pionera en el papel del corporativismo en las democracias modernas, y por su estimulante y análisis innovador de la democratización".
[4]  Tipo de partido político que busca atraer votantes de diversos puntos de vista e ideologías.
[5] Pasquino, Gianfranco (2011). Nuevo curso de Ciencia Política. México, Fondo de Cultura Económica.

jueves, 25 de junio de 2015

LA HEGEMONÍA MUNDIAL SE DISPUTA HOY MÁS DESDE LO ECONÓMICO QUE DESDE LO MILITAR

Luego de la caída del muro de Berlín[1] (1989) y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS[2] (1991), todo hacía presagiar, como lo vaticinara en 1992 el politólogo estadounidense de origen japonés, Francis Fukuyama[3], que le mundo pasaría del sistema bipolar de la llamada ´Guerra Fría´ (USA vs URSS), a un sistema unipolar, dominado por la ideología liberal -con Estados Unidos como principal exponente- y orientado económicamente hacia el libre mercado.

Al parecer, lo segundo se cumplió, pues hoy casi todos los países, tal vez con la excepción de Cuba, están regidos por la economía de mercado, incluyendo a Rusia y China, que aunque tienen economías centralizadas y planificadas desde el Estado, están volcadas al comercio exterior. En cuanto al primer asunto, perviven posturas ideológicas distintas frente a -por ejemplo- la estructura y función del Estado. De  tal suerte de que lo que al comienzo de la década de los 90 se veía como un ´ mundo feliz´, dominado por la economía de mercado asentada en regímenes democráticos en su mayoría y con una clara hegemonía política, económica y militar de los Estados Unidos -con Europa como su aliada estratégica- pasó a convertirse en un sistema multipolar con claros actores interesados en disputarle la hegemonía que Estados Unidos, al parecer consolidaba tras la terminación de la guerra fría.

Por eso, lo que hoy se ve en el panorama geopolítico mundial es la disputa de tres grandes bloques con pretensiones imperiales, buscando expandirse con base en su unificación geográfica y desde el punto de vista militar, económico y demográfico. De un lado, Estados Unidos como gran potencia de Occidente, por otro la Unión Europea con el liderazgo político y económico de Alemania, y en el extremo oriente China, que además lidera el grupo BRICS del que hacen parte Brasil, Rusia, India y Sudáfrica.

Estados Unidos de América
Es una República Federal constituida por 50 Estados y un distrito federal, más el estado libre asociado de Puerto Rico. Tiene una población cercana a los 320 millones de  habitantes. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos están formadas por la Armada, el Cuerpo de Marines, la Guardia Costera, la Fuerza Aérea y por el Ejército.



Aunque recientemente fue desplazado por China como el país con la mayor economía del mundo, sigue siendo el de mayor consumo per cápita, pero donde tanto el gobierno como los ciudadanos están altamente endeudados. A diciembre de 2013 esa deuda totalizaba US$60 billones, incluyendo US$17 billones en deuda pública[4]. Por eso su gran reto es hacer frente al exagerado consumo, así como al deterioro en el crecimiento de su PIB.

Unión Europea
Es una comunidad política de derecho constituida en régimen de organización internacional, nacida para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los estados y los pueblos de Europa. Está compuesta por veintisiete estados europeos y fue establecida con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea el 1 de noviembre de 1993.

La UE se rige por un sistema interno en régimen de democracia representativa. Sus instituciones son siete: el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo, el Consejo de la Unión Europea, la Comisión Europea, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal de Cuentas y el Banco Central Europeo.


El gobierno de la Unión Europea siempre ha oscilado entre el modelo de conferencia intergubernamental, donde los estados conservan el conjunto de sus prerrogativas y el modelo supranacional donde una parte de la soberanía de los estados es delegada a la Unión.

Hoy la Unión Europea ejerce cautelosamente su influencia estratégica y su principal  reto es lograr consolidar su ampliación en el este, donde hay países con economías claramente inferiores, menores niveles de competitividad y productividad, así como menor capacidad de consumo de sus habitantes. Al respecto, dice Mauricio Meyer de Goyeneche,[5] profesor adjunto  del Departamento de Economía Agraria, Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile:

Los pueblos de UE, (27 países) y los que pertenecen a la Zona Euro (17 países) sufren hoy las consecuencias de la miopía de los economistas  que no supieron prever  que para tener una moneda única fuerte se necesita ser un país fuerte, vale decir productivo, o sea, gente que trabaje  ocho horas  diarias en forma efectiva y eficiente, con tecnologías del siglo XXI. No por nada el premio Nobel, uno de los pocos que predijo la crisis del 2008, Paul Krugman dijo: “La productividad no es la única razón que conlleva al desarrollo, pero es la más importante”.

China, el gigante asiático
Es el país más poblado de la tierra con cerca de 1.400 millones de habitantes. Tiene como capital política a Pekín (hoy Beijin), pero la ciudad más poblada es Shanghái. Su territorio está dividido en 22 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipalidades y 2 regiones administrativas especiales (Hong Kong y Macao).



Su reto es solucionar sus grandes cargas sociales y medioambientales. Los problemas que China tiene son estructurales, a largo plazo, y el principal de ellos es la inversión excesiva, al tiempo que tiene que seguir mejorando la calidad de los productos y servicios de exportación. En la actualidad los datos refieren que el gigante asiático está teniendo serios problemas para ajustar su economía.

Preponderancia del mercado en un mundo globalizado
En el mundo multipolar actual ya no existen colonias conquistadas a la fuerza por los imperios y las tres superpotencias utilizan el poder militar, económico y político para crear esferas de influencia en todo el orbe. Compiten entre ellas para mediar en los conflictos, configurar los mercados y difundir sus costumbres. Por eso, los tres imperios se están mezclando cada vez más con las poblaciones de sus áreas de influencia, de sus periferias: Estados Unidos (América Latina), Europa (mundo árabe) y China (Sudeste asiático). Ello porque según la tesis de Parag Khanna[6], su supervivencia depende de la fuerza de los países satélites, no de su debilidad.

Además, la economía mundial no depende hoy de un solo motor (Estados Unidos), sino de tres y por eso las economías de las tres superpotencias están muy interrelacionadas, a tal punto de que hoy -por ejemplo- el 40% del comercio de Estados Unidos se realiza en Asia Oriental. Esta interrelación e interdependencia económica hace que se aumenten los costos de un eventual conflicto, lo que contribuye a evitar un entorno de rivalidad geopolítica entre las tres superpotencias, alejando ese espectro apocalíptico de la tercera guerra mundial, que algunos ven muy próxima.

Actualmente, importan menos las fronteras y se integran cada vez más las economías. El poder ha migrado del monopolio al mercado y ha perdido significado el poder militar, que no obstante sigue presente pero no como el primer recurso. El poder se mide más por productividad económica, participación en el mercado global, innovación tecnológica, disponibilidad y acceso a recursos naturales, el tamaño de la población y la voluntad nacional y la habilidad diplomática.

Crisis económica sistémica
Dentro de este sistema de interrelación e interdependencia, las caídas en las economías de una o de las tres superpotencias, hacen que la economía mundial entre en crisis.

China, que desde octubre de 2014 es considerada la mayor economía del mundo superando a la de Estados Unidos, muestra hoy graves problemas de ajuste y por eso ha disminuido su participación en el crecimiento global, el cual llegó a ser del 85% en 2012, bajó al 54% en 2013, al 30% el año pasado y analistas estiman que este año descenderá al 24%. También en Asia, Japón sigue empeñado en una expansión monetaria que no da resultados, con exportaciones a China que han caído un 15 % el último año.

En cuanto a Estados Unidos, su tasa de crecimiento promedio ha caído de 4.5 % a principios de 1980 a más cerca del 2% en este siglo. La firma JP Morgan estima que su economía se contrajo 1.1% en el primer trimestre de 2015 y si los datos a junio no logran compensar esos malos resultados, estaremos en presencia de un segundo trimestre con visos recesivos. Además, aunque su déficit fiscal se ha reducido al 2.8% está subiendo nuevamente y se espera que suba más con los mayores costos en pensiones y en salud que serán deficitarios, aunque mejore la economía.

Entre tanto, actualmente Europa está en la fiesta de la expansión del dinero barato con una contribución muy marginal en la demanda global. Los analistas bancarios advierten que detrás de la banca formal, obligada a cumplir ciertas exigencias en sus colocaciones, ha surgido una banca en la sombra que se extiende hasta Europa (donde existen más de 900.000 millones de euros en créditos dudosos), prestados por compañías no bancarias que consiguen los fondos directamente de Wall Street. Eso hace pensar que los créditos de la banca en la sombra en Estados Unidos pueden ser mucho más altos.

En Latinoamérica se están contrayendo las economías de Brasil, Argentina, Venezuela, en menor escala en Colombia (2.8% creció el PIB en el primer trimestre)[7], Perú, Chile y otros países, pese a los esfuerzos contra-cíclicos adoptados.

Hay tres mundos
De acuerdo con Parag Khanna en su libro El Segundo Mundo: Imperios e influencia en el Nuevo Orden Mundial, [8] el Primer mundo está conformado por los 30 países que hacen parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, con excepción de México y Turquía. Son las tres superpotencias (USA, UE y China), Australia, Bélgica, Chile, Dinamarca, Alemania, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Israel, Italia, Japón, Estonia, Canadá, Corea, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Austria, Polonia, Portugal, Suecia, Suiza, Eslovenia, España, Hungría e Inglaterra.

El Segundo mundo está representado por cinco macro-regiones separadas: Europa del Este, Asia Central, América Latina, Medio oriente y este de Asia. Comprende países como: Rusia, India, Brasil, Turquía, Ucrania, Irán, Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbequistán, Libia, Egipto, Arabia Saudita, Malasia e Indonesia, así como México, Venezuela, Argentina y Colombia.

Por su parte, el Tercer mundo es un bloque conformado por los 48 países menos adelantados del Programa Mundial de Alimentos, PMA, según el Banco Mundial. Dependen de las políticas trazadas en el primer mundo y se caracterizan por tener muy bajos niveles de desarrollo socioeconómico y de poder estatal. Están localizados en América Latina, África, Asia Meridional y Asia Pacífico.

Equilibrio e incertidumbre
El imperialismo, como liderazgo, consiste en encontrar un equilibrio entre el miedo y el amor; y las acciones de las tres superpotencias tienden a buscar ese equilibrio. “Estados Unidos es cada vez menos querido y cada vez más temido, Europa es cada vez más querida y cada vez menos temida, y China es cada vez más amada y temida” (Parag, 2008, p. 249).

Cada superpotencia lucha por conseguir la posición más ventajosa, pero ninguna es lo bastante poderosa para imponer su sistema por si sola. La verdadera prioridad de cada imperio es crear y controlar pan-regiones que sean autosuficientes, desde el Ártico hasta la Antártida, en su propio hemisferio, haciendo depender a los demás de su núcleo imperial.

 Sin embargo, ese afán dominante de cada superpotencia es generador de tensión, pero también la producen los alineamientos que países del Segundo mundo (Japón, Rusia, India y Brasil, por ejemplo) y del Tercer mundo hagan alrededor de las tres grandes potencias. En ese orden de ideas  es crucial la determinación que tome Grecia- que actualmente negocia con el FMI y el Banco Central Europeo- si permanece o no en la zona euro.

Grecia dijo que el 30 de junio caerá en incumplimiento del pago de una deuda de US$1.600 millones de dólares con el Fondo si no ha recibido nuevos recursos de sus acreedores para esa fecha, en una medida que podría desatar una reacción en cadena que podría marginar a Atenas de la zona euro. El próximo gran pago de deuda de Grecia será en los meses de julio y agosto, cuando debería redimir bonos en poder del BCE por un total de 6.800 millones de euros.

Con el acuerdo político prácticamente listo desde el lunes, varios puntos económicos separaban este miércoles a Grecia y Europa del acuerdo final, pero ambas partes deben limar las últimas diferencias para evitar la salida del euro y los demás escenarios apocalípticos. El FMI trata de forzar a Grecia a aceptar recortes adicionales en pensiones y en otros frentes.

Si no hay un acuerdo, esa decisión de Grecia puede hacer inclinar la balanza en favor de los intereses de los chinos (secundados por Rusia), en detrimento de los de Estados Unidos, país considerado como un imperio en decadencia, mientras que China y la UE van en ascenso, aunque todos con graves problemas por resolver.






[1] El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción.
[2] La desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, culminó en la independencia de las 15 repúblicas de la URSS entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991.
[3] Fukuyama, Francis (1992). El fin de la historia y el último hombre. Editorial Planeta.
[4] Información disponible en http://www.elblogsalmon.com/ (Consultado el 18 de junio de 2015)
[5] Ver su artículo: “El problema económico De La Unión Europea.”. Disponible en: http://www.agronomia.uchile.cl/extension/opinion/77669/prof-meyer-el-problema-economico-de-la-union-europea-actualizado (Consultado el 18 de junio de 2015)
[6] Norteamericano de origen indio. Actualmente, dirige la Iniciativa de Gobierno Global del Programa de Estrategia de Estados Unidos en la New American Foundation.
[7] Colombia no registraba un crecimiento tan bajo desde el primer trimestre de 2013 cuando fue del 2.9%, precisó el Dane. 
[8] Khanna, Parag (2008). El Segundo Mundo: Imperios e influencia en el Nuevo Orden Mundial. Madrid. Ediciones Paidós.